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Casorios de higos pasos con nueces

Tilín, tilín, tilín… Las campanas de la cocina resuenan en toda la comarca, y la novia, la nuez, se abre paso entre el jolgorio de invitados. En el altar le espera el novio, el higo paso, nervioso como todos los novios, emocionado como la mayoría, enamorado como casi todos, y deseoso de arropar a su nuez con un abrazo cálido.

Entre los invitados, se puede distinguir a algunas celebridades, como a la dulce sandía -que porta bajo el brazo, como siempre, el libro de las recetas de la felicidad-, así como otros peces gordos de la comarca.

El rito se desarrolla según lo previsto, bajo la atenta mirada del cura cocinilla, quién después de entonar una letanía, rompe la timidez de los novios y el silencio de la sala empujando al uno contra el otro, y desencadenando un apasionado beso del higo y de la nuez que simboliza la unión eterna de ambos en santo gastroevento. ¡Vivan los novios!

En mi tierra, Extremadura, además de la definición recogida en la RAE que relaciona a los casorios con casamientos, se habla de éstos -aunque cada vez menos-, para referirse al dulce elaborado a partir de la unión de una una nuez con un higo paso.

Casorios o casamientos

En unos sitios los llaman casorios, en otros casamientos. Más que una receta, los casorios son una acertada unión, un matrimonio gastronómico perfecto a modo de mini bocadillo, en el que el higo funciona de pan, y la nuez de condumio.

Casorios o casamientos

Los casorios o casamientos son una merienda o postre muy típico en otoño, al ser ambos frutos -las nueces y los higos pasos- hijos de sangre de la estación de los atardeceres cortos, pero intensos. Ayer mismo, en uno de esos atardeceres, bajo un cielo encapotado y rojizo, mi cocina fue el escenario de un nuevo casamiento, un casorio múltiple con el que quise rendir un homenaje a las exquisiteces de la abuela, a los recuerdos de la niñez, y a los bocados ricos y saludables.

8 comentarios en esta entrada
  1. Cuando era pequeña, iba cada tarde después del cole a casa de mis abuelos. (vivían al lado).
    Mi abuelo solía darme higos secos con nueces. Y ahora, graci-as a ti, acabo de enterarme del nombre. Él nunca los llamó casorios, y si lo hizo, no me acuerdo. Saludos.

    • Lo de casorios es una acepción del castúo, el habla extremeña, pero sé que en otros muchos sitios se les conoce como casamientos. Incluso están comercializados. Es curioso, SandeeA también los relaciona con sus abuelos… 😉

  2. He hablado con mi madre, porque como ya dije públicamente sí, soy culpable de no conocer este dulce que se supone típico extremeño, y ella lo conoce, pero sin nombre. Dice que cuando ella era pequeña, los comía rellenos de castañas y bellotas, pero que como más le gustaban a ella, eran rellenos de queso. ¡Q curioso es hablar con los padres de ciertas cosas!, jeje.

  3. mi madre como la de sofi tambien lo comia con castañas y como tu bien dices es tambien un casamiento haber si otro dia nos cuentas como se curan los higos un saludo

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