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Con un par de huevos

Con un par de huevos se pueden hacer muchas cosas: dulces, ensaladas, guarniciones, etc. Hay quienes incluso son capaces de usar la cáscara de los huevos como molde para cocer brownies, y quienes hacen arte y humor a base de huevos. Un par de huevos también puede valernos para afrontar circunstancias adversas, ya que la fraseología popular ha instaurado el término “huevo” como sinónimo de contundencia, decisión, eficacia, valentía, arrojo, fiereza, potencia, gallardía, etc.; en referencia no al “fruto” de las gallinas, sino a los atributos masculinos, pero eso es lo de menos. Hoy en día, decir huevo en público, sea del tipo sea, significa despertar el ingenio del cuñado o del amigo gracioso que todos tenemos en nuestras vidas.

Huevos con mucho arte, de la galería de ReRe en Flickr

Pero a la hora de comprar huevos, en los tiempos que corren hay que echarle un par para aclararse e irse contento para casa después de una visita al supermercado. Quienes han probado huevos de gallinas camperas o huevos de producción ecológica, saben que su sabor, la consistencia de su yema, e incluso su color, no tienen nada que ver con los huevos de gallinas criadas en jaulas; pero también saben que su precio es bastante mayor. Y es que lo bueno cuesta, y lo que cuesta, pica, hoy más que nunca. La escena de un padre de familia o de un recién emancipado sosteniendo dos cartones de huevos de diferente tipo en el pasillo del súper, con gesto de preocupación y una gotilla de sudor cayendo por su frente, es bastante frecuente. Las mujeres, sobre todo las de cierta edad, no sé por qué, parecen tenerlo más claro y no lo dudan ni un instante a la hora de trincar el paquete de huevos de su conveniencia.

La dificultad a la hora de elegir los huevos reside, en ocasiones, en la cantidad de información que hay que manejar, porque huevos los hay de diferentes aves (los más consumidos son los de gallina, pero también son muy habituales los de codorniz, de pato, de oca y de avestruz), de distintos colores (blancos, marroncitos, moteados, etc.), de todas las tallas (S, M, L o XL), de diferentes calidades, de animales criados en un sitio o en otro y alimentados con una cosa o con otra, con una fecha de caducidad más o menos amplia, y como he dicho anteriormente, con un precio mayor y menor.

Para colmo, ahora los huevos llevan un código impreso que pocos saben para qué sirve. Cosas de gallinas modernas, que ya vienen hasta con función de impresión incorporada a través del conducto anal. A este respecto, aunque en la mayoría de los envases suele hacerse mención al modelo de cría de gallinas para la producción de los huevos, en el Instituto de Estudios del Huevo he encontrado un gráfico del que se extrae que lo importante es controlar la primera cifra. Conviene memorizar la interpretación del código de los huevos, sin acritud:
· Un 0 hace mención a huevos de producción ecológica (en libertad, y alimentadas con piensos provenientes de la agricultura ecológica).
· Un 1 a huevos de gallinas camperas (en libertad, alimentadas con piensos normales).
· Un 2 a huevos de gallinas criadas en el suelo (en granjas con comederos, pero sin jaula).
· Un 3 a huevos de gallinas criadas en jaulas (la ley establece que éstas tengan una altura mínima de 40 centímetros).

El resto hace referencia al país, provincia y granja de procedencia de los huevos. Podéis verlo aquí:

Explicación del significado de los códigos de los huevos

Fuente: Instituto de Estudios del Huevo

Por lo tanto, como veis, dejando a un lado el color y el tamaño, que no importan -como en la mayoría de los casos-, el tema de la elección de los huevos se reduce a una cuestión de exigencia, de cash, y también de principios éticos. Eso sí, si no queréis que os acusen de huevudos, de huevones, o de tener huevos con un peso desproporcionado, seáis del sexo que seáis, lo mejor es que salgáis siempre de casa con los deberes hechos y con la decisión tomada. Uebos nos es.

9 comentarios en esta entrada
  1. Acabo de mirar los que tengo en casa y empiezan por 3. Menuda pifia.
    Antes compraba en Mercadona unos llamados “huevos camperos”, pero últimamente no los encuentro. No sé que código tienen (hasta hoy no me hubiese servido de nada mirarlo), pero lo cierto es que eran mejores que los que cojo ultimamente.

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