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Las 5 grandes mentiras sobre comida

En torno al tema de la alimentación y de la comida, existen infinidad de leyendas urbanas, en muchos casos aceptadas por la generalidad. Son mentiras universales escritas con letras de oro en los libros de humo de la sabiduría popular, esos que todos hemos consultado alguna vez en una sentada con los amigos en la calle hablando de cualquier cosa, o en una comida, merienda o cena de grupo.

En esas reuniones en las que salta al debate alguna de las mentiras a las que me refiero, siempre hay algún adelantado que osa a contradecir la leyenda, avivando el debate y alterando sobre todo los ánimos del que levantó la veda. “¿Me vas a decir que las espinacas no tienen hierro? ¡Venga ya hombre, pero si eso lo sabe hasta mi hermano de 3 años…!”, -dice el abogado defensor de la mentira. “Pues no tienen mucho, creedme, fue un error en la transcripción de las cifras que acarreó una confusión histórica”, -responde el abogado del diablo. Y claro, como suele pasar en este tipo de disputas verbales, la opinión de la mayoría es la que vale. Como dicen por ahí, un sabio entre ignorantes, es el ignorante.

Hoy me toca a mí hacer de “pedantillo” abogado de la réplica, y aunque las leyendas urbanas, por no sé qué razón, siempre me han caído bien, a continuación voy a contaros toda la verdad sobre algunas de las mayores mentiras sobre comida.

1. La primera ya os la he dicho: las espinacas no tienen demasiado hierro. El mito se remonta a un informe de finales del siglo XIX de un científico alemán, E. Von Wolf, en el que, por error, se escribió que las espinacas tenían 30 mg. sobre 100 mg. en vez de 3 mg., su valor real. A dicho informe se agarraron más tarde los americanos para promover el consumo de espinacas de una generación de niños con carencias de hierro. El jefe de la operación fue un tal “Popeye el marino”.

Vídeo - Popeye, el marino de las espinacas

2. El dolor de las agujetas se quita con agua con azúcar. Este “pufo” ha persistido en la memoria colectiva, pasando de padres a hijos, debido al poder mismo de la fe, a los efectos del placebo que empujan a la mente a despreocuparse ante un simple dolor. El caso es que el dolor de las agujetas se debe a las pequeñas roturas de las fibras musculares con motivo de un esfuerzo intenso y prolongado. Si tienes agujetas, ya sabes: puedes tomarte una pastilla de Paracetamol, o apretar los dientes.

3. La cerveza engorda. Este mito está tan extendido, que se ha llegado a acuñar incluso la expresión “barriga cervecera” para referirse al estado permanente de buena esperanza de algunos provocado, en la mayoría de los casos, por una mala alimentación generalizada, y a la tendencia que tenemos a la acumulación de las grasas ingeridas en el abdomen a partir de cierta edad. La cerveza en sí no engorda, la tapa que nos tomamos con ella, es posible que sí. De todas formas, como dice el dicho, “nada en exceso, en todo la mesura”.

4. Comer naranjas cura los resfriados. La vitamina C de las naranjas, que no las naranjas en sí, está relacionada con un sinfín de propiedades beneficiosas. Al parecer, aunque existen muchas contradicciones acerca de este tema, la vitamina C actúa como fortalecedora del sistema inmunológico, lo cual ayudaría a prevenir, que no a curar, los resfriados y otras muchas enfermedades. Además, las vitaminas que ingerimos con los alimentos, como el resto de nutrientes, no actúan como fármacos. Otro error generalizado es confundir el resfriado con la gripe, pero ese es otro tema.

5. Hay que beber leche para crecer. La leche tiene calcio, pero hay alimentos que tienen mucho más calcio a los que nunca nos ha dado por atribuir el poder de ayudar a los niños a crecer, o de reforzar el buen estado de los huesos de los adultos. Los 120 mg. de calcio contenidos en 100 gr. de leche, se ven superados ampliamente por otros alimentos como las almendras crudas (235 mg.), las sardinas en aceite (400 mg.), el sésamo (783 mg.), el queso curado (1200 mg.), etc.

Éstos son sólo cinco de los grandes mitos sobre comida y alimentación que pululan a su aire, sin control. Hace tiempo hablé también de la leyenda urbana de los efectos fatales de la mezcla de Baileys con Coca Cola, aunque en ese caso conviene, cuanto menos, tener un poco de prudencia. ¿Qué más mentiras flagrantes se os ocurren a vosotros?

19 comentarios en esta entrada
  1. A mi me ha venido un par de ellas… la típica de que la miga del pan engorda menos que la corteza (que ya ves tú que tendrá que ver, si la masa es la misma!) y esa otra, mundialmente conocida en el mundo femenino juvenil, de que si comes muchas almendras, no te hará falta usar un “wonder-bra” 😛

    • Es verdad, ¿qué sería de nuestras vidas sin leyendas urbanas? Para empezar, hoy me hubiera tenido que buscar otro tema para el post. ¡Rompamos una lanza por los mitos sobre la comida! 🙂 ¡Saludos!

    • Esto… si… o sea… vale… quizás… Yo recuerdo uno que se llamaba “kilométrico” o algo así, que si te lo tragabas, seguro que no llegaba a las tripas para pegarse 🙂 Un saludo!

    • Según tengo entendido, en el caso de las lentejas la fama es merecida, ya que no andan mal de hierro (8,6 mg.). Pero tienen menos, por ejemplo, que los garbanzos o la soja. La mayoría de las legumbres son ricas en hierro.

  2. Pues ya podía este Von Wolf haberse equivocado con el hierro de la bambas de crema o los tigretones. Nunca le he cogido el punto a las espinacas.

    • 😀 No me imagino a una madre diciéndole a su hijo: “¡Venga, acábate ese tigretón, que si no, no te levantas de la mesa!, ¿eh? ¡Y como se te ocurra dejar un poco de cobertura de chocolate, te la comes en la cena!” Aunque no sé, a lo mejor las espinacas no nos han gustado por eso mismo, por que nos las teníamos que comer a la fuerza…

  3. Cuidado con todo lo que nos vende la industria de la alimentación. Mucha mentira y mucho prometer sin haber obtenido resultados concluyentes ni reales. Por una Universidad pone su nombre a cambio de algo y… ¡tachán, se nos curan los huesos, el constipao y hasta la P.V.
    No os creáis casi nada.
    Lo light tiene menos calorías que lo que no lo es. Así una mermelada light tiene la mitad o algo así que una normal, eso sí, siguen siendo muuuchas calorías. Y el queso fresco también tiene, mamá, aunque menos que el curado, ¡¡¡que estoy jartito de repetíltelo!!!

    Abrazos.
    (Cuidao con las bombas que colocan las empresas alinmenticias debajo de los coches).

  4. Se dice que los fermentos activos del yogur sirven para curar la infección vaginal. Yo no quiero pensar de qué sabor será…

  5. estoy de acuerdo en que hay muchos mitos sobre este tema, pero francamente no existe nada mejor contra las agujetas que un paracetamol??? prefiero tomarme un vaso de agua con azucar, aunque no funcione, que cualquier fármaco!!!!!!

      • dónde ves la contradicción? Lo que quiero decir es que quizás agua con azucar no sea lo mejor, pero siempre mejor que un fármaco. Esperava una alternativa alimentaria, igual que comentas en el caso del calcio de la leche…

        • Sinceramente, no conozco una alternativa alimentaria. Yo también fui víctima del placebo “agua con azúcar”, y del “haz más ejercicio, verás como se te quitan”… ¡Un saludo! 😉 Beber agua a secas para hidratar los tejidos musculares siempre es bueno, pero no necesariamente con azúcar, según parece.

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