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Llegan las impresoras de comida

¿Te gusta este plato? ¡Pues imprímetelo! Siempre he soñado con poder terminar así cada receta que publico, y dicen que en unos años podría ser una realidad. ¡Alucina, vecina! Yo, escéptico que es uno, aún no me lo creo, o no me veo al menos creando un track de cada una de mis recetas con millones de ceros y unos que contengan la información necesaria para que un vietnamita las imprima tal cual desde su casa, con todo lujo de sabores, aromas y texturas. Me gustaría, pero no soy capaz de imaginarme algo así sin antes haberme metido diez o doce mojitos entre pecho y espalda.

Y es que una cosa es imprimir comida en 3D, y otra muy distinta, imprimir platos tal cual, con toda su esencia. Si esto fuera así, estaríamos hablando de verdaderos robots de cocina, y mañana mismo habría un suicidio colectivo de todas las Thermomix del mundo.

La noticia que saltó hace unas semanas sobre la invención de las impresoras de comida, está relacionada con la financiación por parte de la NASA de un proyecto ideado por un ingeniero para producir desarrollar máquinas de impresión 3D de comida que, en vez de tinta, emplearían polvos de colores con nutrientes varios con los que se diseñarían menús personalizados con la cantidad y el tipo de gasolina ideal para cada persona (niños, adultos, ancianos, deportistas, mujeres embarazadas, etc.). Perdón, quise decir aportes nutricionales.

El interés de la NASA por que las impresoras de comida 3D sean una realidad lo antes posible, reside en la importancia de evolucionar las formas de alimentación de los astronautas que pasan largas temporadas en el espacio, al desempeñar la comida un papel de gran carga emocional. Por eso, aunque los polvos de carbohidratos, proteínas, micronutrientes y macronutrientes de los que estarían rellenos los “cartuchos de alimentos” de las impresoras de comida, simplemente encapsulados, se bastarían por sí solos para servir de sustento a los astronautas, el apego del ser humano a las formas de la comida, a su aroma, a su textura y a su sabor, hacen que sea necesario ir un paso más allá. ¿Nunca te habías preguntado qué comen los astronautas?

Con todo, y sin disimular mi asombro por lo visto en el vídeo que explica el funcionamiento de las impresoras de comida, yo pienso que éste es sólo un pequeño paso para el hombre de las estrellas, y un gran trasto para el resto de la humanidad. Y es que, si bien la mayoría seríamos capaces incluso de vender nuestra colección de tebeos de Snoopy, con tal de poder imprimir con la fuerza del dedo índice las recetas que hoy cocinamos con el sudor de nuestras frentes como nuestras madres nos dieron a entender, lo visto hasta ahora no acaba de corresponderse con mi idea de imprimir comida. Romántico que es uno.

Alguien como yo, que me gusta andar siempre entre fogones y recetarios, no cocinaría más de diez días al año si hubiera una máquina que imprimiera comida con un aspecto impecable, un sabor delicioso, una textura agradable, y los nutrientes justos y necesarios. ¿Y tú?, ¿acaso seguirías cocinando como hasta ahora si tuvieras en casa una impresora de comida?

De cualquier forma, para que eso ocurra y pueda ser exportado al ámbito doméstico, intuyo que los señores de la NASA van a tener que seguir rascándose el bolsillo.

Foto: TNO

 

2 comentarios en esta entrada
  1. Yo opino que pino.

    Ya también opino que ya estamos, como siempre, con las críticas y los miedos a los avances tecnológicos. Los mismos miedos que seguramente afloraron cuando se inventó la olla exprés…
    -¿cómo?..¿hacer la comida ahí dentro?..nah, eso no puede ser bueno.- . O la reticencia por ejemplo a las placas vitrocerámicas -¿cómo?… ¿poner el puchero en ese cristal?..nah, eso no puede se bueno y la comida sabe peor-. ..y así con muchos ejemplos que se me vienen a la cabeza y no pongo por no aburrir. Hablar por hablar. Hablar sin probar. Pero una cosa está clara, si algo es nuevo, de primeras, rechazo.
    Y es que, si por algunos fuera, todavía estaríamos comiendo sin calentar la comida. A lo ‘natural’. Pero luego, son los mismos a los que no les tiembla la lengua al comprar, masticar y tragar edulcorantes, colorantes, y aditivos E-666’s los cuales deberían llevar todos el número del demonio. Ea.

  2. Estoy con CacaoMan.
    Hoy en día muchos alimentos (entre otros productos) pasan por máquinas industriales y por procesos tecnológicos, sin pensar en ello.
    Está claro que como la comida de mamá de cada uno no hay nada, pero pensando en un futuro, donde ciertos alimentos desaparecerán, habrá también que pensar la idea de hacerlos artificialmente para aportar esa “gasolina” necesaria al cuerpo humano.
    El vídeo absorve, parece increíble.. ¿y por qué no?

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