Cuchara de bacalao con naranja y pimiento

Aquel congreso en Cáceres se había desarrollado, más o menos, como todos los otros: días enteros escuchando a otros colegas explicar sus investigaciones; comidas excesivas que te ponían en una  difícil tesitura y te hacían plantear si quedarte a sufrir las comunicaciones de la tarde o sucumbir ante los cantos de sirena de una siesta que te esperaba en la habitación del hotel para abrazarte, al menos, durante dos horas; unas tardes de padecimiento, con aquellas dos copas de vino de más vengándose y haciéndote cabecear de tanto en tanto a pesar de los esfuerzos para mantenerte despierto; una caña antes de la cena para quitarte lo más gordo, prohibido hablar del congreso; una cena demasiado copiosa para lo que te has movido durante el día; y una última copa antes de ir a dormir para empezar de nuevo, siempre demasiado temprano, al día siguiente.
Como un grupo musica en plena gira, de Cáceres tenía que ir a Cádiz a otro congreso. Pero eso era al día siguiente, de momento había quedado para cenar con las dos organizadoras del evento y un profesor canadiense experto en gestión de nieves residuales. Nos invitaron a cenar puesto que éramos los dos únicos participantes del congreso que aún estábamos en la ciudad. Así que, tras unos vinillos en una tasca entramos en un restaurante de cuyo nombre no quiero, ni puedo, acordarme. Del menú solamente recuerdo la ensalada de bacalo, pimientos y naranja con cebolla y aceitunas negras, y no solamente por lo acertado de la combinación sinó por los acontecimientos que voy a explicar a continuación.
Pero antes dejarme presentar a los personajes encausados, uno humano y el otro animal, uno activo y el otro pasivo. El primero era una de mis anfitrionas, un torrente de vitalidad que en sucesivas visitas a Cáceres demostró ser una gran cantante de tangos, el segundo era su gato, al que no conocí, pero que, en cierto modo, estaba allí con nosotros.
La cena estaba llegando a su fin, encima de la mesa quedaba un poco de vino en las copas y casi nada de comida en los platos que compartíamos. Tras la decisión unánime de no tomar ni postre ni café y de ir a tomar un gin-tonic a algún local nocturno, la anfitriona tanguista preguntó si alguien quería tomar los últimos trozos de bacalao que quedaban en el plato. Ante nuestra negativa sacó  con desenvoltura un pañuelo de papel de su bolso, colocó encima  los trozos de bacalo y los envolvió formando un paquetito mientras decía que a su gato le encantaba el bacalao. El hecho de guardar el pescado para llevarselo a su gato no nos sorprendió en absoluto, sin embargo nos dejó estupefactos al ver que, con extremo desparpajo, se abría el escote y depositaba el paquetito dentro del sujetador. Pero no acabó ahí la cosa ya que, como había dicho, fuimos a tomar nuestra ración de quinina con ginebra y nos pegamos algún que otro bailoteo. Aún me acuerdo de la cara de turbación del colega canadiense bailando agarrado a la tanguista y sin saber si el punto que entraba en contacto con su cuerpo estaba hecho de carne o de pescado. Mientras, yo no podía dejar de pensar en el gato…


para 12 cucharas

Ingredientes
  • 100gr de bacalao desalado en un taco
  • 6 gajos de 1 naranja grande cortados a sangre
  • unas cuantas tiras de 1 pimiento asado
  • 4 aceitunas negras de Aragón
  • 1/2 cebolleta pequeña
  • aceite de oliva virgen
  • sal maldon
  • pimienta recién molida

 

Preparación
  • Cortar  el bacalao en dados de, más o menos, 1’5×1’5×2’5cm.
  • Cortar los gajos de naranja por la mitad a lo ancho.
  • Cortar el pimiento en rectángulos de 1’5×2’5cm.
  • Cortar longitudinalmente 3 tiras de la carne de cada aceituna.
  • Picar la cebolleta muy fina.
  • Poner en cada una de las cucharas (he utilizado las típicas soperas asiáticas) 1/2 gajo de naranja, un rectángulo de pimiento, un dado de bacalao y una tira de aceituna. Seguir este órden empezando por la parte trasera de la cuchara.
  • Poner por encima de los ingredientes anteriores 1/4 de cuchara de café de cebolleta picada.
  • Aliñar con un chorrito de aceite de oliva virgen.
  • Añadir unas escamas de sal Maldon y moler encima un poco de pimienta.
    Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
    Esta entrada fue publicada en Recetas y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

    3 respuestas a Cuchara de bacalao con naranja y pimiento

    1. Betty dijo:

      A mí, más que el tema carne/pescado, me preocuparían los olores… ; )

    2. Bonastrini Chef dijo:

      Doy fe de que el bacalo era bueno, al menos cuando estaba en el plato, dos horas más tarde y en pleno fragor de la batalla ya…

    3. Qué buena la historia Quim, no me extraña que no te acuerdes del nombre del restaurante, eso es lo de menos, jejejeje… Si es que lo que no pase en mi tierra, no pasa en ningún sitio.

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

    *

    * Copy this password:

    * Type or paste password here:

    11,586 Spam Comments Blocked so far by Spam Free Wordpress