Este verano, en un furioso ataque de herético misticismo cátaro, nos plantamos Ruth y yo en la ciudad de Carcasona, la base de operaciones desde la cual visitaríamos los castillos y abadías de rigor, amén de meternos entre pecho y espalda algunas de las especialidades típicas de la región, como el celebérrimo cassoulet de Castelnaudary.
Una mañana, de visita por la bastide Saint-Louis, me vino a la cabeza el tema “Pueblos del mundo extinguios” de Siniestro Total, un canción pegadiza donde las haya a causa del riff entre verso y verso de la estrofa. La cosa va, más o menos, así:
Ya no hay trilobites en el mar
tirolirolíroló tirolirolirolóooo
en Siberia no queda ni un mamut
tirolirolíroló tirolirolirolóooo
las ballenas desaparecerán
tirolirolíroló tirolirolirolóooo
así que, humano, tan solo quedas tú
tirolirolíroló tirolirolirolóooo
Imagino que nos ha pasado a todos. La canción te posee de tal manera que te impide pensar en ninguna otra cosa. A las dos horas de tirolirolíroló tirolirolirolóooo retumbando, como un mantra rockero, en la cabeza y diversos intentos fallidos de cambiar de canción, le expliqué a Ruth mi situación. Riendo me pregunto cómo iba aquella otra canción de Siniestro Total, la que también tenía un riff bastante parecido entre los versos de la estrofa. Supongo que la pregunta no tenía mala intención, pero me hundió en la miseria, al menos, dos horas más. No tenía yo bastante con no poder sacarme una canción pegadiza de la cabeza que va ella y me pregunta por otra que se le parece. Así que ya me veis con la cancioncita de marras agobiándome cada vez más e intentando sacar la de “Bailaré sobre tu tumba”. A la canción pegadiza se le sumaba el agobio doblado de no acordarte de algo que conoces de sobras.
Y claro:
Te mataré con mis zapatos de claqué
(y aquí en vez del riff que toca aparecía el ya denostado tirolirolíroló tirolirolirolóooo)
te asfixiaré con mi malla de ballet
(mierda, tirolirolíroló tirolirolirolóooo)
te ahorcaré con mi smoking
(tirolirolíroló tiroliroli… aaaaaaaaaaaarg)
En cierto modo el culpable del estado en que me encontraba era mi amigo Carles, con quien había estado escuchando a Siniestro Total unas semanas antes en una sesión de nostalgia musical patrocinada por Spotify. Estuve, en más de una ocasión, tentado de llamarle para sacarme la angustia de encima, aunque el coste de la llamada internacional me hizo desistir.
Al cabo de un rato, cuando por fin había conseguido olvidarme de todo el asunto, el riff llegó como por arte de birlibirloque: tolirolirololó loliroliroliroló
Os presento una receta clásica del sur de Italia, una de tanta recetas con berenjenas, de esas que tanto se parecen pero que no son lo mismo…
Ingredientes
- 4 berenjenas grandes cortadas a rodajas a lo largo
- salsa de tomate
- 100gr de queso parmesano rallado
- hojas de albahaca
- 150gr de mozzarella cortada a rodajas
- aceite de oliva virgen
- sal
Preparación
- Salar las berenjenas y disponerlas en un colador con un peso encima durante una hora. Pasarlas por agua y secarlas.
- Freír las berenjenas en abundante aceite hirviendo y eliminar el exceso de aeite sobre papel absorbente. Si se desea una versión menos grasienta se pueden pintar de aceite con una brocha de silicona y hornear a 180ºC hasta que empiecen a adquirir un color dorado.
- En un molde para horno colocar una ligera capa de tomate, una de berenjenas, otra ligera de tomate, mozzarella, albahaca y parmesano. Continuar hasta que se acaben las berenjenas y hornear a 200ºC durante unos 25 minutos.
- Sacarla del horno dejarla entibiar, desmoldarla y servir.


Quim, eres un fenómeno… ahora has conseguido que escuche el tirolirolíroló tirolirolirolóooo en las dos canciones, y eso no sé si te lo perdonaré alguna vez, jejejejejejejeje.
Me he echado unas risas, te lo agradezco.
Sofi.
Sofía, lo mejor en estos casos es pasarle el marron a otro, me parece que funciona
Exquisita receta compañero
Feliz Navidad!!
Es que los clásicos siempre son caballo ganador. Buenas fiestas!
Solo la he hecho una vez pero es uno de mis platos favoritos, en cuanto pasen las fiestas las hago de nuevo
Es que está de muerte, también es uno de mis platos favoritos, compartiendo podio con cualquiera que lleve berenjena frita