Alcachofas, el culto de Roma. Alcachofas a la romana.
Roma y el culto de las alcachofas… Esto, en pocas palabras es lo que vivimos por este regalo de la naturaleza.
Dulce, tierna, genial… Es sin duda, la mejor variedad de alcachofa en el mundo y esto vale. En Roma una alcachofa de este tipo cuesta más o menos 3,00 € cada una. En los restaurantes cerca del muy conocido barrio de Trastevere, una alcachofa de este tipo puede alcanzar más o menos los 12,00 €.
En Roma, una alcachofa así la cocinamos sólo en dos maneras. “Alcachofas a la judía” y “Alcachofas a la romana“. En todas las otras recetas, se echaría a perder.
Por supuesto, en Roma tenemos también las alcachofas normalitas y se venden por unidad a un precio de más o menos 0,70 € cada una… Pero no es lo mismo.
Ingredientes para 4 personas:
- 8 alcachofas frescas
- 2 dientes de ajo
- aceite virgen extra de oliva
- sal a gusto
- pimienta negra molida a gusto
- un punado de menta fresca
- un poco de perejil fresco
Preparacion:
Muchísimos chefs, para mantener el color blanco de las alcachofas utilizan el zumo de limón. Yo no lo quiero, porque para mí altera el sabor de la alcachofa.
Yo hago así: quitar todas las hojas duras de las alcachofas y cortar la parte de arriba como en la foto. Tomar una ensaladera grande y poner lo antes posible las alcachofas limpias. Llenar de agua fría y dejar el grifo abierto.
Ahora preparar un picado de menta fresca, perejil fresco, ajo, sal a gusto y pimienta negra molida.
Mezclar muy bien y añadir un poco de aceite de oliva virgen extra.
Tomar cada alcachofa y llenarla con un poco de este picado, dentro del corazón de las alcachofas. Tomar una olla grande y poner las alcachofas con la parte cortada hacia abajo.
Un poco de sal, un poco de pimienta negra, 8 cucharas de aceite virgen extra. Cocinar a fuego lento por 5 minutos. Después, verter un poco más de medio litro de agua caliente y tapar la olla con el papel para hornear y junto a una tapa.
Continuar a cocinar, siempre a fuego lento hasta que evapore todo el liquido. Debe quedar sólo el aceite. Para obtener esto, necesitamos más o menos una hora de coccion.
Servir las alcachofas calientes, acompañadas de pan fresco casero. Recordamos que el sabor de las alcachofas no ama el vino.


