Bucatini alla amatriciana – En Roma, el corazón sonríe

Comienzo hoy con una receta muy conocida en toda Italia y mas allá, una receta muy sencilla, pero en pocos la saben hacer: “Bucatini alla amatriciana”. Si no encontramos los Bucatini, se pueden utilizar los Spaghetti. Esta fantástica receta, tiene una historia bastante antigua. Todo viene de la creatividad de los pastores de Rieti, cerca del pueblo llamado Borgo di Amatrice. En  práctica, la frontera entre Lazio y Abruzzo.

Esta receta es considerada de la región Lazio, pero en realidad nace en la región Abruzzo porque hasta el 1927  el Borgo di Amatrice fue de la provincia de la ciudad Aquila (Abruzzo). Probablemente esta receta se preparó con solo los ingredientes disponibles en la época (sin tomates, los chicharrones y sin la papada de cerdo curada y esto sí, el siempre presente queso “Pecorino” de esas áreas).

Pero ahora tratamos de hacer esta receta ¡seguid paso a paso y el resultado no os defraudará!

Basilica di San Pietro

Ingredientes para 4 personas:

320 gramos de espaguetis o bucatini
200 gramos de papada de cerdo curada con chili,
un buen chorro de vino blanco,
250 gramos de tomates cherry  frescos,
80 gramos de queso “Pecorino “, preferentemente de la zona,
un poco mas de  chili … no se exceda,
un poco de sal.
Preparación:
En primer lugar, con un cuchillo, cortamos nuestra papada de cerdo curada en dados no muy pequeños. Tomar una sartén grande, preferentemente de  hierro y cuando esté muy caliente verter los trocitos de papada y cocinar 5 minutos siempre mezclando con una cuchara de madera. Mezclar bien y verter el vino blanco. Hay que dejar que se evapore el vino, pero es muy importante que no se  seque la papada. ¡Este es un paso crítico!
Cortar los tomates cherry  en 4 trozos y verter en la sartén. Cocinar por otros 10 minutos a fuego lento, si se quiere, se puede agregar más chili… pero sin exagerar. Hervir la pasta y escurrirla un minuto antes de la cocción” al dente” clásica. Escurrirla  no demasiado, vamos a necesitar  un poco de agua para mezclar  muy bien, nuestra pasta. Después hay que apagar el fuego y condimentar, con el queso de  oveja (Pecorino) rallado, y mezclar todo muy bien.
Como habrá notado, no hace falta añadir sal a la salsa, porque el queso y la presencia de la misma papada ya son por lo general muy sabrosos.
La sal se utiliza solamente en el agua de la pasta, pero incluso aquí prestando atención (sin excederse). Mientras tanto, hemos hecho, calientes, 4 platos. Servimos  esta maravilla de receta, con un poco de queso ” Pecorino ” para decorar. Para beber, recomiendo un excelente “Rosso Velletri”.

Fontana del Vaticano

Para cualquier duda, estoy aquí para ustedes ….. gracias y hasta pronto.


Ahora quiero rendir homenaje a un poeta de Roma, su nombre es Trilussa (1871-1950 ), sus poesías reflejan  perfectamente la forma de ser de la gente de Roma. Aquí tenéis una de sus muchas poesías, espero que os guste. Naturalmente no es en italiano, sino en dialecto.

Carità cristiana

Er Chirichetto d’una sacrestia
sfasciò l’ombrello su la groppa a un gatto
pè castigallo d’una porcheria.
- Che fai? – je strillò er Prete ner vedello
- Ce vò un coraccio nero come er tuo
pè menaje in quer modo… Poverello!…
- Che? – fece er Chirichetto – er gatto è suo? -
Er Prete disse: – No… ma è mio l’ombrello! -.

Caridad cristiana.

El monaguillo de una sacristía
rompiò el paraguas en la parte posterior de un gato,
para castigarlo por una tontería.
¿Qué estas haciendo? gritó el cura, a ese pobre gato?
¿Por que el gato es el suyo? Preguntó el monaguillo…
El cura contestó…..no, ¡pero es mío el paraguas!

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