Un mantel blanco, que lleva mucho tiempo en el armario, puede estar amarillo en el momento que lo saques.
Si te ha pasado esto, mételo en agua fría con un buen poco de agua oxigenada. Deja que esta actúe durante 2-3 horas y procede a lavarlo como indique el fabricante... Quedará blanco y reluciente.
Para empezar, intenta eliminar la mancha lo antes posible con un poco de papel absorbente. A continuación, aplica glicerina y lava la prenda como de costumbre.
Si la prenda no pudiera mojarse, frota la mancha con un poco de amoníaco diluido en agua (unos 10 ml. de amoniaco en 1 litro de agua).
Rocía la mancha con zumo de limón y aclara con agua caliente.
Si la mancha es antigua, usa una mezcla de agua oxigenada y un poco de amoniaco, y aclara muy rápidamente.
Para eliminar esa persistente mancha de chocolate de tu prenda favorita de lana, solo tienes que aplicar encima de la mancha benzina (gasolina) y aclarar muy bien con detergente específico para lana.
Si la mancha es reciente espolvoréala con sal y deja que ella sola actúe el mayor tiempo posible hasta que se elimine. También puedes frotar la mancha con un algodón empapado en agua templada, hay que persistir y no dejar de frotar hasta que no se elimine la mancha.
Si la mancha es antigua, lava la mancha con agua y jabón y si no se quita, frótala con un algodón empapado con agua oxigenada.
Hay dos trucos, uno es mezclar yema de huevo con agua templada y frotar con ella la mancha, luego aclarar bien con agua tibia. Si además quiere secar la prenda, aplasta sobre lo mojado papel de cocina.
La otra opción, sobre todo si la mancha es persistente, es frotarla con glicerina y luego enjuagarla con agua templada hasta su completa eliminación.