La limpieza de este rico marisco es sencilla, aunque lleva su tiempo, eso sí, el resultado es tan delicioso que merece la pena.
Con ayuda de una puntilla, o un cuchillo pequeño y de filo sin dentar, las abriremos introduciendolo entre ambas conchas.
Con la punta de la puntita retiraremos los hilos negros/marrones que tienen y limpiaremos la concha por dentro, de forma que sólo nos quedemos con el bichillo y el coral. Si se te resiste algo, puedes utilizar una tijera para cortarlo.
Una vez retirado todo, lavamos con agua para dejar bien bien limpio todo.
Cuando usamos el rallador es una lata después limpiarlo, porque siempre quedan restos.
Para limpiar el rallador y que quede cómo nuevo, debes rallar un pedazo de pan duro y pasarle mucha agua calientes. Así desaparecerán todos los restos de comida y verduras.
Si quieres dejar la cafetera como nueva, basta con meter todas las piezas de la cafetera en una olla con agua hirviendo y añádele un cuarto de litro de vinagre. Deja las piezas dentro del agua hasta que se haya enfriado completamente.
Una vez limpia y seca la plancha no antiadherente, (recomendamos limpiarla con estropajo de aluminio, siempre y cuando no sea anti haderente), le pasamos la piel de un limón limpio y extendemos sal gorda, lo retiramos con un papel.
Calentamos la plancha unos minutos para que se seque y le pasamos un trozo de papel de cocina con aceite de oliva para evitar que se oxide.
Si la tetera de porcelana presenta manchas oscuras, frota bien las paredes y el suelo con un paño húmedo impregnado en bicarbonato sódico. Una vez bien frotado, solo tienes que lavarlo como de costumbre, con un poco de detergente para vajillas y aclarar muy bien.
Las manchas de cal son muy habituales en los fregaderos de acero inoxidable. Para quitarlas, sólo tienes que echar un chorro de sifón y a continuación frotar con una esponja suave.