Para que las especias conserven su sabor, procura guardarlas en un lugar oscuro y fresco, ya que el calor y el exceso de luz las resecan y les quita sabor y propiedades.
Para que los revueltos queden jugosos, cuajaremos los huevos al baño María, no en la sartén, con un chorrito de leche. Los dejaremos a fuego fuerte unos 15 minutos. Solo eso, echar el relleno del revuelto en un recipiente que podamos poner al baño María, añadir los huevos y a cuajarlos.
Sobre todo para cuando tienes que conseguir que las coman los niños, suaviza el sabor de las verduras antes de freírlas, hirviéndolas durante 2 minutos. ¡Escúrrelas bien y a freír!
Cuando queramos cocinar riñones, hay un pequeño truco para quitarle el mal sabor: ponerle unos pedacitos de corteza dura de jamón curado en el guiso.
Tendrán un sabor delicioso.
Cuando las cebollas tienen un sabor demasiado intenso y son desagradables de comer, córtalas en rodajas y deja que maceren en una mezcla de aceite de oliva y zumo de limón, intentando que el líquido las cubra por completo.
Deja que "llore" la cebolla y a comer, deliciosas y suaves.
Cuando hagas una crema de zanahoria o de calabaza, prueba a hacerla de esta forma, te aseguramos que no te arrepentirás, ya que potenciarás muchísimo el sabor de la verdura.
El secreto conseguir la explosión de sabor, consiste en rehogar la zanahoria en mantequilla y añadirle una pizca de bicarbonato (muy pizca, con la puntita de un cuchillo es más que suficiente para una crema para 4 personas).
El bicarbonato acelera e intensifica la caramelización de la verdura y se consigue con ello que la verdura no pierda ni un apice de su potencia natural con la cocción, y que incluso la aumente.
Además, si en lugar de añadir agua en la cocción o caldo de otro tipo de verdura o carne, añades caldo o licuado de la verdura principal, el resultado es espectacular y casi, inmejorable.