Para que nunca más las patatas asadas te queden por dentro duras, antes de meterlas en el horno, cuécelas en agua durante unos 15 minutos y luego mételas al horno unos 30-40 minutos.
Una buena forma para saber si las patas enteras están bien cocidas o no en su interior, es atravesarlas con un cuchillo por su parte central. Si la patata, además de no poner mucha resistencia al cuchillo, se cae con facilidad es este, está lista.
Para que las patatas fritas queden crujientes, seca bien la patata (incluso con un secador) antes de freírlas y sazónalas justo al sacarlas del aceite.
Para que tus patatas crujan por fuera y queden tiernas por dentro, pélalas y pícalas en tiras finas, sazónalas y congélalas, cuando vayas a consumirlas, fríelas en abundante aceite bien caliente sin descongelar.
Para que las verduras cocidas no pierdan el verdor y queden más suaves al gusto, un truco es añadir al agua de la cocción una pizca de bicarbonato sódico.
Dado que cocer las patatas con piel es mas sano, al guardar más sus propiedades. Asegúrate que no se rompa la piel, añadiendo un buen chorro de vinagre al agua de cocción.