Pon un poco de agua en una cazuela, echa un chorro generoso de leche, un poco de sal y si se desea una hoja de laurel.
Cuando el agua comience a hervir, cortamos la coliflor en ramilletes y echamos al agua dejándolos unos 15 minutos. Si queremos también podemos cocerla entera, dejándola unos 20 minutos.
Una vez cocida es bueno que se escurra y se meta la coliflor en agua helada para que quede tersa y no se pase de cocción.
El aguacate es una fruta muy muy sana, pero que se oxida rápidamente, por lo que debería consumirseinmediatamente nada más abrirlo.
Si no lo puedes o no quieres comerlo entero, ábrelo como siempre, retira la cáscara sólo de la parte que quieras utilizar, y a la parte que quieras guardar, da una finísima capa de aceite de oliva en la carne que no se va a usar.
Cubre el aguacate con papel film transparente y guárdalo en el frigorífico hasta consumirlo.
Además, si puedes, no retires el pipo, eso también ayuda a su conservación.
La escarola es una verdura muy buena para ensalada, pero a muchas personas no les gusta por su sabor amargo.
Evitarás dicho amargor troceando la escarola, poniéndola en un bol con agua calentita (no hirviendo) y la dejamos ahí 2 minutos. Luego la sacamos y echamos en un bol con agua bien fría, donde deberá estar unos 5 minutos... Escurrir y comer.
Para recuperar la firmeza de las verduras para ensalada, sobre todo en verano ya que con el calor es más sencillo que se pongan mustias, sólo tienes que ponerlas a remojo en agua con un poco de hielo. De esta forma se hidratarán rápidamente y se pondrán tersas y tiesas.
Si en el momento de limpiar endivias, caes en la tentación de lavarlas con agua, estarás cometiendo un error, ya que potenciaras de una forma importante el amoargor de las mismas.
Lo que tienes que hacer para limpiarlas, es humedecer un trapo limpio y frotar con él toda la superficie de las hojas... Es un poco pesado, pero merece la pena el resultado.
Cuando hagas una crema de zanahoria o de calabaza, prueba a hacerla de esta forma, te aseguramos que no te arrepentirás, ya que potenciarás muchísimo el sabor de la verdura.
El secreto conseguir la explosión de sabor, consiste en rehogar la zanahoria en mantequilla y añadirle una pizca de bicarbonato (muy pizca, con la puntita de un cuchillo es más que suficiente para una crema para 4 personas).
El bicarbonato acelera e intensifica la caramelización de la verdura y se consigue con ello que la verdura no pierda ni un apice de su potencia natural con la cocción, y que incluso la aumente.
Además, si en lugar de añadir agua en la cocción o caldo de otro tipo de verdura o carne, añades caldo o licuado de la verdura principal, el resultado es espectacular y casi, inmejorable.
Cuando las cebollas tienen un sabor demasiado intenso y son desagradables de comer, córtalas en rodajas y deja que maceren en una mezcla de aceite de oliva y zumo de limón, intentando que el líquido las cubra por completo.
Deja que "llore" la cebolla y a comer, deliciosas y suaves.
Lavar bien las verduras y las hortalizas es fundamental para evitar posibles infecciones o contagios, sobre todo si éstas se van a servir en crudo. Para matar todas las bacterias de las verduras y hortalizas (pepinos, lechugas, coles, zanahorias, ensaladas, etc), se recomienda sumergirlas en agua y añadir unas gotitas de lejía. Luego removeremos muy bien, y aclararemos de nuevo con abundante agua.
Nada más fácil de evitar que el llorar cuando te toque cortar cebollas: simplemente debes sumergir las cebollas, ya peladas, en un recipiente con agua fría y hielo, y dejarlas reposar durante unas dos horas. Cuando llegue el momento de cortarlas o picarlas, te aseguremos que ya no harán llorar a nadie.
Para que las verduras que hayamos cocido en exceso, y por lo tanto estén casi pasadas de cocción, procederemos a sacarlas del agua caliente y colarlas. A continuación, echamos las verduras en un recipiente con agua fría e hielo y las dejamos reposar hasta que la verdura esté completamente fría.
En cuanto la verdura entra en contacto con el agua fría, se quedan igual de cocidas que como las sacamos del agua, pero sin seguir haciéndose en el plato.