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Caqui, kaki o palosanto: la fruta misteriosa

Caquis o kakis

Si los distintos tipos de frutas fueran seres humanos, yo tengo clarísimo cuáles de ellas serían las tímidas y cuáles las habladoras, cuáles las que pasarían inadvertidas y cuáles las “antes muertas que sencillas”, cuáles las previsibles y cuáles las enigmáticas… Los plátanos, por ejemplo, serían señores con pinta de nórdicos, rubios, con buen porte, pero ligeramente desgarbados, por no decir aplatanados. Las mandarinas serían chicas en edad adolescente, soltando gallitos a cada abrir de boca. Sus madres, las naranjas, señoras muy señoreadas, de esas con una personalidad ácida o dulce, según las circunstancias. Las manzanas, treintañeras bien vestidas, bien habladas y de buena familia. Los kiwis, raperillos bajitos, regordetes, con chándal y con la radiocasete siempre debajo del brazo. Y los caquis… Los caquis serían inmigrantes suramericanos en Europa, con una personalidad afable, pero reservada, y con un pronto casualmente fuerte.

Y es que a los caquis les rodea un aire de misticismo desde la piel hasta la pulpa. El nombre ya es inquietante de por sí. Desde luego, en las fruterías no se ponen de acuerdo a la hora de escribirlo. Yo lo he visto de todas las formas: caquis, kakis, kaqui… También se le conoce como palosanto, y hay quienes hacen referencia a él directamente con el nombre de la variedad a la que pertenezca, como la persimón. En lo que se refiere a su grafía, la RAE habla de los caquis, con “c” y con “q”, para referirse tanto al fruto como al árbol que lo produce. Sobre el sabor, unas veces dulzón y otras veces agrio, sobre la textura, a veces suave y agradable y en ocasiones áspera, y sobre los muchos tipos que existen de caquis, ya es necesario recurrir a expertos: abuelas, fruteros del barrio y otras fuentes.

Vídeo sobre los caquis

A mí los caquis siempre me han llamado la atención. En primer lugar, porque siendo, cuando lo son, una de las frutas más parecidas a una gominola que he probado jamás, no son demasiado populares. Y en segundo lugar, por el misterio de la astringencia y la no astringencia. Otra cosa que siempre me ha llamado la atención es que, desde pequeño, he oído hablar del “color caqui”, algo que ahora, con conocimiento de causa y objeto, no me explico a quién se le pudo ocurrir, porque la variedad cromática de esta fruta según su especie o su estado de maduración, es enorme. En serio, ¿cuál es el color caqui para vosotros? Porque yo he hecho una encuesta casera, y el personal no se pone de acuerdo, moviéndose entre los marrones verdosos, los verdes amarronados, los naranjas marroverdosos, etc. En fin, un lío.

El caqui, o kaki, o palosanto, es una fruta viajera, toda una aventurera forjada en múltiples idas y venidas en una vida dura.  A Europa llegaron de América, aunque su origen parece encontrarse en China. En España, actualmente se cultiva en muchas zonas de Andalucía, Levante y Extremadura. Yo diría también que el caqui es una fruta incomprendida, ya que sufre el rechazo de quienes tuvieron la mala suerte de comerse una pieza inmadura, al mismo tiempo que es venerada por quienes se la llevaron a la boca en su momento más dulce.

Por si os pica la curiosidad, os diré que el admitido como “sabor astringente” de algunos caquis (no es que sea un nuevo sabor, como el umami, es una forma de hablar imprecisa surgida del no saber cómo explicar algo), se debe a que algunas especies son así de chulas (caquis tomateros, gordos, rojos brillantes, etc.), mientras que otras (como el famoso persimón, el fuyu o el sharom), son increíblemente agradables. También influye el momento de recogida de la fruta, que debe hacerse en un momento de maduración preciso y óptimo. También es interesante saber que la astringencia de los caquis inmaduros o de variedades astringentes, deben su insoportable sabor y textura a la alta cantidad de taninos, que es una sustancia que también está presente en el vino. Piensa en esa sensación a boca forrada que dejan algunos vinos jóvenes y multiplícala por veinte. Eso es un caqui inmaduro.

Si queréis disfrutar de los caquis, el otoño y el invierno son su época, pero os recomiendo que os informéis bien sobre su especie y estado de maduración antes de comprarlos. Si son astringentes, conviene dejarlos madurar hasta que estén bien blanditos. Son de esas frutas que maduran bien una vez arrancadas del árbol. Si no, podéis encontraros con una versión fruta de los pimientos del padrón, que unos pican y otros no.

Foto: Marks D.
Vídeo: Ghumberto3

9 comentarios en esta entrada
  1. Vivan los caquis!!! Tengo que decir que me encantan, su sabor y textura (cuando están listos para comerse) son especiales, únicos y deliciosos… Eso sí, si son de los que necesitan maduración, déjalos madurar bien, porque comer un caqui que necesita estar maduro antes de tiempo, es de lo más desagradable.

    Gracias Ricardo por dar a conocer a todos esta deliciosa fruta.

  2. ¡Genial! Que gracia! Lo que me río y aprendo contigo 🙂
    Siguiendo las fruta personalidades, a mi las fresas me recuerdan a las pequeñas niñas “envueltas” por sus madres en vestiditos rosas y pomposos 🙂
    Esta semana, apuntaré caquis en mi lista de la compra, a ver cuál me toca… 😉

    • Totalmente de acuerdo con lo de las fresas. Y la nata montada es un lazo blanco y gigante sobre sus cabezas. Piénsate bien lo de comprar los caquis si es tu primera vez, porque si pruebas un caqui dulce, puede que te vuelvas adicta.

    • Pregunta bien antes de comprar y de comer, y si lo comes y se te queda la boca pastosa pastosa, no es que el caqui esté malo, es que está poco maduro, déjalo madurar y listo… Eso sí, prueba un cachito muy pequeño, para por si te llevas un mal trago, jejejejej

      • Eso les decían hace no demasiado tiempo las amigas de mis amigas a mis amigas: déjalo madurar y listo… 🙂 Y oye, tenían razón, antes era astringente y desesperante, y ahora dulce y aterciopelado 😀 Cómo se nota que hay un “profe” en frutas en casa, ¿eh, Sofía?

  3. yo como soy tan glotona me los como sin mirar ,y si es algo que cuando los comes inmaduros luego como no entiendas yo no los he vuelto a comprar , los ves tan rojitos que engañan .Te deja la boca como en corcha

    • Es cierto Juani, pero si eliges bien el tipo de caqui y su estado de maduración, te estarás llevando a la boca un trocito del cielo mismo. ¡Un saludo!

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