Desayunos en hotel: ese pequeño gran placer

Si el desayuno es uno de los momentos más sagrados del día para mí, desayunar en un hotel es todo un culto al hedonismo extremo, un pequeño gran momento de placer en el que a la satisfacción caprichosa de las primeras demandas de alimento de la jornada, se unen los acogedores aromas de las salas de desayuno, la posibilidad de practicar el culto al buffet picando un poquito de esto y un poquito de lo otro -cosas que en tu casa no desayunas jamás-, y sobre todo, al gustazo de que te lo den todo hecho.

Por eso me ha parecido interesante compartir con vosotros esta infografía que hace algunos días me hicieron llegar desde la web Hotel Info, en la que se muestran gráficamente las conclusiones de una encuesta a huéspedes de todo el mundo acerca del fascinante asunto de los desayunos en hoteles.

Personalmente, he tenido experiencias de todo tipo con los desayunos de los hoteles. Jugando con las dos variables elementales, calidad y cantidad, he sido privilegiado y víctima de las cuatro posibilidades que pueden darse: grandes desayunos buffet de calidad, grandes desayunos buffet decepcionantes, desayunos moderados con productos muy selectos y desayunos moderados de calidad pésima.

Por las mañanas, soy más de dulce que de salado, y por supuesto, soy de los que prefiero la calidad a la cantidad. No olvidaré el desayuno en el hotel rural El Jardín del Convento, de Hervás, donde las mermeladas caseras, los dulces artesanos, los panes recién horneados y las frutas de temporada, quedaron en un segundo lugar tras el descubrimiento de la pequeña ración diaria de polen fresco, el caviar de las flores y medicina natural que no he dejado de consumir desde aquella experiencia.

Pero eso no quita que, en ocasiones, me guste darme al curioseo en los desayunos buffet de los grandes hoteles que pretenden satisfacer las necesidades de los clientes de todas las nacionalidades, y probar preparados típicos del «english breakfast» que nunca pediría para desayunar en una cafetería, como unos huevos rotos con bacon, unas lonchas de salmón marinado, quesos del lugar, etc.

Pero si es a comanda, lo que no me puede faltar en el desayuno de un hotel es un café con leche en taza de desayuno (¡por favor!), un par de tostadas en un pan que merezca la pena con aceite de oliva virgen extra y tomate (o mermelada casera), y un zumo de naranja natural. Otra cosa es lo que el tiempo me permite desayunar en casa los días de diario, aunque creo que estoy por encima de la media. Ya os demostré hace tiempo que en España se desayuna mal.

En cuanto al precio, siempre que el desayuno del hotel en cuestión esté avalado por una buena crítica, estoy dispuesto a pagar hasta 10 euros, pero creo que por encima de ese límite -el fijado en esta encuesta por un 68% de los españoles- es abusivo e ilógico pretender cobrar por un desayuno, por copioso y selecto que sea.

Echadle un vistazo a la infografía y me contáis que os parece. ¿Cuáles son vuestras preferencias sobre los desayunos de los hoteles? ¿Qué es lo que más os gusta y lo que no os suele gustar? ¿Tenéis alguna anécdota al respecto?

Infografía sobre desayunos en hoteles

¡Espero vuestros comentarios!

 

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5 comentarios en “Desayunos en hotel: ese pequeño gran placer”

  1. Benditos desayunos, todo depende de la situación, aun recuerdos los desayunos del hotel de mi viaje de novios IMPRESIONANTE, en mi vida he visto tal cantidad de frutas diferentes ( y eso que no me gusta mucho jaja) pero quizas una tostada de pan pan con aceite de oliva y cafelito es lo mejor del mundo.

    1. ¡Tú eres de los míos! El café y las tostadas con aceite que no falte, aunque no me atrevería a pedir un «cafelito» en un país extranjero. Te puedes esperar cualquier cosa 😛

  2. Que artículo tan curioso! Sabes a lo que me dediqué en el último hotel que he visitado durante la hora del desayuno? Era un buffet impresionante, la verdad, donde no faltaba de nada. Pues el juego consistía en adivinar, en función de lo que cada uno llevaba en el plato, de que nacionalidad era el cliente… En fin, sabéis que los alemanes desayunan con cerveza?? Y los franceses con una copa de champán?? Los ingleses esta claro que tenían el plato repleto de huevos revueltos con su bacon bien dorado y que preparaba allí mismo el cocinero en vivo y en directo. Y estos mismos llenaban su mesa hasta arriba de bollería para el desayuno de los niños.

    Curiosamente, los españoles éramos los más consumidores de fruta, y llenábamos nuestro vaso de zumo al menos un par de veces.

    Yo soy muy muy dulcera, sin embargo, para un buen desayuno de hotel elijo un buen café con tostadas y ración de fruta. Alguna vez alterno con cereales y el último día me doy un capricho, que es un buen chocolate con churros!!

    El elegir o no desayunar en el hotel depende del tipo de estancia y hotel, es decir, en vacaciones veraniegas por supuesto que si, pero sin prisas y no muy temprano. Si el hotel es bueno quedara comida aunque llegues de los ultimos. En viajes cortos prefiero buscar una buena cafetería y ver mundo.

  3. Se me olvidaba lo más importante… La respuesta a tu pregunta de por qué nos gusta tanto desayunar en los hoteles? Porque la fruta te la sirven ya pelada!!!!

    1. ¡Ja, ja, ja! Es curioso saber a qué se dedican algunos en las salas de desayunos de los hoteles… 🙂 Yo trabajé en un hotel en el extranjero en el que se alojaban clientes de todas las nacionalidades, y como trabajador, también pude comprobar las muchas peculiaridades que nos distinguen. Sobre todo en cuanto a los horarios, a la cantidad de comida que cogemos, a la que se deja en la mesa sin tocar, al orden en las colas, a la limpieza, etc.

      Es todo un caso de estudio.

      ¡Gracias por comentar!

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