Receta: panna cotta de queso

La primera receta que os traigo de mi «puño y letra» es esta panna cotta de queso, una variante del famosos postre italiano. La he elegido porque fue una receta que descubrí por casualidad, mucho antes de que supiera de la existencia de esa delicatessen italiana.

Las tardes en las que estoy aburrido las suelo llenar cocinando o experimentando recetas nuevas. Una de esas tardes recordé que tenía queso de untar y leche condensada y pensé en hacer una tarta de queso. Batiendo estos dos ingredientes caí en la cuenta de que no tenía huevos, pero ya no podía dar marcha atrás. Había que solucionarlo. Recordé que una de las funciones del huevo es hacer cuajar, así que pensé en una alternativa y vi que tenía gelatina.

Así fue cómo, durante mucho tiempo estuve haciendo lo que yo llamé, en un alarde de originalidad, postre de nata y queso.

Al tiempo, conocí la panna cotta a través de un amigo que la llevó a una de nuestras cenas hobbit. Le pedí la receta, pero como la conocía por el restaurante en el que trabajaba, no podía revelármela. Se despertó en mí la curiosidad. Descubrí, entonces, que la panna cotta es nata cocida (como su traducción dice) solidificada con gelatina. También descubrí que a este postre se le pueden añadir otros ingredientes dando así panna cotta de caramelo, de chocolate, de café,… Y partir de ese momento empecé a llamar a mi postre panna cotta de queso.

Panna cotta de queso

Panna cotta de queso

El sabor de la nata cocida, la cremosidad del queso y el dulzor de la leche condensada. Un postre para enamorar.

Ingredientes para 8 personas:

  • 250 gr. de queso de untar
  • 300 gr. de leche condensada
  • 200 ml. de nata líquida
  • 250 ml. de leche
  • 1/2 vaso de agua
  • 1 sobre de gelatina en polvo
  • Mermelada de frutos rojos para decorar

Elaboración:

  1. En un cazo, pondremos a hervir la leche y la nata.
  2. Mientras echaremos el sobre de gelatina en el medio vaso de agua para que se disuelva.
  3. Y pasaremos por la batidora la leche condensada y el queso.
  4. Un poco antes de que hiervan la nata y la leche, las apartaremos del fuego, añadiremos la gelatina disuelta y removeremos.
  5. Lo incorporaremos a la mezcla de queso y leche condensada y lo pasaremos por la batidora de nuevo.
  6. Lo pondremos en ocho vasos individuales y los dejaremos enfriar en la nevera dos horas.
  7. Finalmente los decoraremos con mermelada antes de servirlos.

Tiempo de preparación: 5 minutos

Tiempo de cocción: 5 minutos

Veredicto: ★★★★★

Como habéis podido comprobar, la receta es muy fácil y rápida. Incluso en los ingredientes. Es más, aunque pongo que se necesitan 300 gr. de leche condensada, no hace falta pesarla. Cuando vaciéis el queso de untar, sólo tendréis que llenar su tarrina de leche condensada. Ésa es la medida que yo uso. Lo he pesado para ponerlo aquí, porque me gusta que las cosas vayan ordenadas.

El reposo en la nevera es de dos horas. Justo con ese tiempo, la panna cotta de queso tiene la textura y la cremosidad ideal. Pasado ese tiempo se va cuajando cada vez más. Sigue estando muy rica, pero su textura va cambiando.

La decoración más famosa es la de mermelada de frutos rojos, con los frutos al natural o una combinación de ambos. Sofía nos trajo una excelente propuesta de mermelada de moras. Pero podéis probar con lo que más os guste. La verdad es que la panna cotta combina bien con muchos ingredientes dulces. A mi cuñado le gusta tal cual, sin aderezo alguno. En mis cumpleaños, donde suelo dopar a mis amigos con todas las recetas dulces que conozco, la panna cotta de queso nunca falta. Unas las decoro y otras, no.

Y es que la panna cotta es tan, tan mía que no pude evitar ponerla como postre de mi boda. Todavía recuerdo la cara de mis amigos al leer el menú y encontrársela. Espero que disfrutéis de este postre tan personal para mí. ¡Muak!

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