¿Necesitas dar un poco más de ti mismo? ¡Usa ginseng!

Ginseng
Tallos de ginseng / Foto: Strong-Ginseng.com

Todos pasamos por épocas en las que necesitamos realizar una serie de esfuerzos adicionales: hacer más horas en el trabajo, estudiar al máximo porque se acercan los exámenes, tener un puntito más de forma física para soportar semanas de competición de alto nivel… Cada uno tiene sus propios trucos para conseguir estar mejor. Nosotros os hemos hablado de los beneficios del plátano para los deportistas, así como de estar en paz con uno mismo y descansar adecuadamente por las noches; pero también podemos hacer uso de otro tipo de estímulos externos. Y no, no estamos hablando de irnos a una carnicería y comprarnos un buen chuletón repleto de clembuterol, sino de tomar pequeñas dosis de una sustancia denominada ginseng.

La raíz de esta planta se utiliza para crear sustancias (normalmente se ingiere en cápsulas de toma oral, aunque es posible encontrarla en otro tipo de formatos) que ayudan al cuerpo a acometer grandes esfuerzos. Entre los muchos beneficios que se le atribuyen, está el de hacer que nos encontremos mejor ante estados de fatiga y estrés, algo muy habitual en el competiciones de alto nivel. La raíz de ginseng, junto a un aporte adecuado de vitaminas y otro tipo de bebidas energéticas, puede hacer que consigamos ese puntito de fuerza que nos haga destacar entre todos los demás.

¿Y cuál es el pero de todo esto? Básicamente el discernir hasta qué punto tomar esto nos hace ser mejores. Evidentemente, tomarlo en grandes cantidades no va a hacer que saltemos, corramos o dispongamos de una habilidad mental por encima de la media, pero puede sí que nos ayude a que notar menos los efectos de la fatiga. Curiosamente, en cantidades realmente altas, se puede conseguir justamente el efecto contrario, pudiendo provocar ansiedad, insomnio o migrañas. Evidentemente, no se puede decir que quien toma ginseng se esté dopando, puesto que no hay una diferencia notable respecto a los que no lo toman, y entraríamos una vez más en el eterno debate de qué puede considerarse o no dopaje, y hasta qué punto llevar al extremo determinados hábitos alimentarios puede revertir en una clara ventaja respecto al resto.

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