Receta: crema de almendras

Doy por comenzada con esta crema de almendras la serie de recetas de cremas para el otoño y el invierno. Ésta en concreto es una crema potente, rica en aportes, para un primer plato contundente, en la que las almendras tostadas hacen pareja con los puerros para, con el resto de ingredientes, acabar dando lugar a un fluido denso de sabor suave.

Al igual que con el resto de cremas o caldos para sopa, cuando hagáis una crema de almendras, nunca cocinéis para una sola vez, o estaréis perdiendo tiempo y malgastando energía. Lo suyo es hacer tanta crema como os permita la mayor de las más grandes ollas que guardéis en los armarios de vuestras cocinas. Ésa que sólo soléis usar una vez al año si no sois padres de familia numerosa, y que os traiciona vilmente con las proporciones. Una vez hecha, guardaremos la crema de almendras sobrante en recipientes de congelación, y así tendremos comida lista para varios meses vista.

Ingredientes de la crema de almendras (para 8 – 10 raciones):
200 gr. de almendras crudas
500 gr. de puerros
1 patata grande
1 litro de caldo de pollo
850 ml. de leche
100 ml. de aceite de oliva
1 cucharadita de pimentón dulce
Pimienta
Sal

Crema de almendras decorada con vinagre balsámico

Elaboración de la crema de almendras:
1. Poner una olla rápida grande (yo usé una de 5 litros) al fuego con una cucharada de aceite de oliva, y echar las almendras. Remover a fuego medio hasta que las almendras estén tostadas (no quemadas).
2. Añadir los puerros lavados, con los extremos saneados, y cortados, además de la patata grande pelada y cortada en unos 6 trozos, el caldo de pollo y 8 pellizcos de sal (uno por cada ración que calculemos que vamos a obtener).
3. Poner la tapa, y desde el momento en que la olla empiece a soltar vapor, mantener 10 minutos a fuego medio a presión alta (posición 2).
4. Pasado ese tiempo, abrir la tapa de la olla con cuidado, añadir la leche y el aceite de oliva virgen extra en crudo.
5. Meter la batidora directamente en la olla, y triturar hasta que la crema de almendras no tenga grumos.
6. Rectificar de sal y pimienta, y añadir una cucharadita de pimentón dulce. Probar hasta que la crema tenga el sabor y la consistencia que deseamos.

A la hora de servir la crema de almendras, como veis en la foto, se me ocurrió adornar haciendo un garabato con un vinagre balsámico de frambuesa, que además le dio toque de sabor que me gustó bastante. Si no, podéis optar por las clásicas ramitas de perejil, de menta, por ralladura de almendras, etc.

También tengo que deciros que aunque os la he «vendido» como receta para los meses de frío, yo he tomado esta crema de almendras fría, a temperatura ambiente, un día en el que el cuerpo no pedía demasiada calefacción alimenticia interna, y me resultó muy agradable. Ahora os toca cocinar a vosotros, y darle vuestro toque personal. Un saludo.

 

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4 comentarios en “Receta: crema de almendras”

  1. Ya mísmo le estoy pidiendo a mi padre que me pele las almendras. No conocía esta receta..parece rica. Lo malo es que sólo la podré comer cuando mi marido no esté en casa porque él no come nada que lleve plumas. Manías! La primera vez que la haga, te haré caso y usaré el balsámico de frambuesa. Tengo el botecito por ahí «Reescondido» pero después le daré mi toque..la haré. Y lo sabes. Si lo digo es pq antes o después la haré. Y me gusta que se pueda tener congelada. Es comodísimo. Ahora es cuando tengo que marcar la casilla en la que confirmo que soy persona, pero hoy no lo soy..estoy «endrogá» a base de relajantes musculares y no siento ni los dedos, pero esto es otro tema.. Bs

    1. Sólo espero que el encanto por la foto de mi crema de almendras que te ha llevado a esclavizar a tu mismísimo padre en la machacona tarea de pelar almendras crudas, no se haya debido a tu estado alucinógeno. Si fuera así, espero que dicho trance a lo Nirvana se repita una vez más, esta vez sin dolor, cuando le des el primer sorbo a la crema; con tu toque, por supuesto. Un beso y Graci-as 🙂

      1. Tranquilo. Mi padre es el pelador oficial de frutos secos en casa. Al pobre le damos las almendras, las nueces, los piñones, las avellanas…y él los pela encantado para nosotros y sus nietos. Como dice él «para lo que he quedado» 🙂 Tiene asumida esa tarea…

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