Comida de estudiantes: desmontando el mito

Un plato de macarrones con tomate echando humo

Durante estos días en los que muchos estudiantes han vuelto a las ciudades, protagonizando esta especie de éxodo a pequeña escala del pueblo a la urbe que se repite después de cada puente o de cada parón vacacional, las estanterías de los supermercados, especialmente las de las secciones de comida precocinada, han vuelto a lucir sus mejores galas, con todo tipo de productos fáciles de cocinar.

Comidas que en muchos casos se han ganado a pulso la consideración de basura, y que en otros se atienen más al concepto de fast food, por lo de rápidas, que al de comida de mala calidad. A uno le hablan de comida de estudiantes, y enseguida se le viene a la mente un plato precocinado de tortellini rellenos de carne, o en el mejor de los casos, uno de macarrones con tomate cocinados. ¿Pero cuánto hay de mito y cuánto de realidad en lo que se refiere a la consideración de la comida de estudiantes?

Creo que hay dos factores que determinan especialmente los hábitos alimenticios de los estudiantes. El primero, que son jóvenes con edades comprendidas entre los 18 y los 25 años, una franja de edad que en la actualidad, por desgracia, se caracteriza por la desinformación en cuestiones nutricionales que ha llevado a España a ser uno de los países del mundo con una tasa mayor de obesidad infantil y juvenil.

Esto hace que los estudiantes, por lo general, llenen los carros de la compra con cierta ligereza, optando por comidas siempre fáciles y rápidas, y si puede ser sabrosas. Todo lo demás es secundario. El segundo factor es que detrás de cada estudiante hay una madre que, durante años (en muchos casos demasiados), ha mimado a sus pupilos con sus comidas, convirtiéndolos en muchos casos en analfabetos de la cocina.

Pero ni mucho menos todos los estudiantes se lo montan igual. Hay estudiantes de comida fácil, fast o basura; estudiantes de  la cultura tupperware beneficiados por el afán de sus madres de seguir desempeñando su papel de pajarillos alimentando a sus polluelos cuando éstos abandonan el nido; y también estudiantes de buen comer, amantes de la cocina en mayor o menor medida, o nuevas oleadas de jóvenes concienciados de la relación entre la alimentación y la salud. Pero de momento, según he podido testar yo mismo en muchas zonas cero (en muchas cocinas de estudiantes a lo largo de los últimos años), éstos son una minoría. Todo hay que decirlo.

A los estudiantes, yo les diría que no toda comida fácil y rápida tiene que ser de mala calidad. Hay incluso muchos ejemplos de fast food saludables. En Blogcocina, por ejemplo, todas las recetas que publicamos son asequibles para principiantes, e intentamos que sean saludables y sabrosas. Pero hay otros muchos blogs y webs que pueden servir de inspiración a estudiantes y no estudiantes, a los novatos de la cocina o a los que simplemente no tienen demasiado tiempo para cocinar. Os dejo unas cuantas recomendaciones:

Comidaparaestudiantes.blogspot.com
Cocinaparaemancipados.com
Falsariuschef.com
Dietamediterraneasana.blospot.com
Recetas fáciles de Cocina.es

Foto: BocaDorada

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2 comentarios en “Comida de estudiantes: desmontando el mito”

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