Cómo Limpiar Mejillones Fácil y Rápidamente

Cuando los mejillones se cocinan con el fin de llevarlos a la mesa con su concha, es obligatorio someterlos previamente a un lavado que implica básicamente 3 pasos: quitar las barbas, retirar durezas (balánidos crustáceos, etc.) y limpiar adherencias blandas de microorganismos que suelen recubrir las conchas de los mejillones.

Pero si te ves en el trance de tener que limpiar mejillones de roca para preparar cualquier deliciosa receta con mejillones en la que se conserve la concha (mejillones con vinagreta, mejillones en salsa belga, unos sencillos mejillones al vapor con vino blanco, etc.), no deberías dedicar más de 10 minutos por cada kilo de mejillones, aproximadamente.

Los mejillones son mariscos deliciosos, con interesantísimas propiedades, y con un precio bastante asequible, y no debería nunca frenarte a hacerlos el hecho de tener que limpiarlos. Así es que no te eches a temblar… ¡a continuación de muestro los 3 pasos para limpiar mejillones fácil y rápido!

Antes de empezar, es importante cribar y descartar todos aquellos mejillones que estén semiabiertos, abiertos por completo o que tengan la concha rota, ya que es muy probable que estén en mal estado y te pueden arruinar la cocción.

Necesitamos: 2 bols, guantes de cocina, un Nanas y un cepillo de cerdas metálicas como éste.

Cómo limpiar mejillones fácil y rápido

1. Limpiar las barbas de Mejillones

Las barbas son esos hilos fuertes que sobresalen de la concha, con los que los mejillones se adhieren a rocas y otros soportes bajo el mar. Para quitarlas y no romper la carne del mejillón, hay que tirar hacia atrás; o sea, desplazándolas ligeramente hacia el punto de unión de las valvas.

Las barbas de los mejillones, como las de los piratas, son tan duras, que te será prácticamente imposible quitarlas tirando de ellas en perpendicular.

Ve introduciendo en un bol todos los mejillones a los que vayas quitando las barbas.

Este primer paso se explica muy bien en este vídeo:

2. Retirar balánidos y otros parásitos duros

Hay mejillones que tienen balánidos, que son esos crustáceos cirrípedos grisáceos con forma de cráteres conocidos como bellotas de mar. Otros parásitos habituales duros en las conchas de los mejillones son esa especie de gusanillos blancos fuertemente adheridos.

El proceso de quitarlos puede parecer el más engorroso, pero es fácil si se tiene lo que se tiene que tener: un Nanas (uno de esos estropajos metálicos que nunca debes usar para limpiar tus sartenes).

Uno a uno, tras haberles quitado las barbas, y protegiendo nuestras manos con guantes de cocina, eliminaremos estos parásitos frotando enérgicamente con el Nanas.

3. Limpiar adherencias blandas

Aún con el mejillón en la mano, (no completes el proceso 2 con todos los mejillones, para luego empezar con el 3; hazlo a la vez), en caso de que tus mejillones tengan también adherencias blandas, tienes que rematar con un frotado general con un cepillo metálico.

Echando todos los mejillones en un segundo bol. Cuando estén todos libres de barbas, y parásitos duros y blandos, ve enjuagándolos uno a uno y échalos en el primer bol. ¡Ya los tienes!


Como hemos dicho, estos son los tres pasos ineludibles para limpiar mejillones que se desean cocinar y servir en su concha. Valdría también, por lo tanto, para limpiar mejillones para paella.

Pero si vas a servir los mejillones sin concha, no necesitas limpiar la concha para cocerlos. Simplemente, una vez cocidos y abiertos, deberás desprenderlos de la concha con mucho cuidado de no romper la carne del mejillón y quitarles las barbas sujetando el mejillón fuertemente desde la base de las barbas con los dedos índice y pulgar de la mano izquierda, mientras tiras con los de la derecha.

No te pierdas este otro artículo si quieres cocinar mejillones de la mejor forma posible:

Y ya sabes lo que dice el dicho: si las barbas de los mejillones de tu vecino ves cortar… apúntate a la mariscada 😉

Foto: MyKitchenTableVideo

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Ricardo Ojalvo

Se define a través de sus recetas y artículos como un consumidor consciente y un amante de la cocina dominado por la curiosidad, comprometido con la causa de los platos fáciles, rápidos, ricos y sanos. Su pasión de eterno aprendiz es la sal de sus publicaciones, y su humor, la pimienta.

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