Dime cómo son tus cuchillos, y te diré cómo cocinas

A nosotros, que estamos acostumbrados a cocinar a diario, que ponemos todo nuestro empeño en ello, y que, además, disfrutamos cocinando, no siempre nos resulta fácil adaptarnos a las limitaciones de cocinas que no son las nuestras. En vacaciones, por ejemplo, cuando pasamos algunos días en un apartamento de alquiler, más que la calidad del colchón, más que la amplitud de la habitación, más incluso que el equipamiento del baño, los cocinillas solemos fijarnos nada más llegar en la cantidad y en la calidad del menaje… ¡empezando por los cuchillos de cocina!

Por qué comprar cuchillos buenos

Tener unos cuchillos de calidad para cocinar de manera solvente no es un deseo de sibarita, es una necesidad, y eso lo notamos especialmente cuando, por circunstancias, tenemos que cocinar con cuchillos que no son los nuestros. Y es que, teniendo un buen set de cuchillos de cocina en casa, salir unos días de vacaciones a un apartamento turístico para encontrarte con un cajón con pocos cuchillos mal cuidados, desafilados, que no están a la altura de lo que necesita cualquiera que cocine en su cocina, es una triste estampa.

Una posible solución sería llevar nuestros cuchillos envueltos cuidadosamente en su propia manta cada vez que salimos de casa. Cualquiera que se tome medianamente en serio lo de cocinar, lo entenderá. De hecho, son muchos los que cargan con sus robots de cocina o con sus sartenes cuando salen de casa, pero no se han planteado nunca llevar consigo su manta de cuchillos de cocina calidad, y es un error. Es como llevar un traje de etiqueta con una camisa vieja y descuidada.

Pero si tan importante nos parece encontrar unos cuchillos de calidad en el destino que elegimos de vacaciones, tener los mejores cuchillos posibles en casa es, como decíamos al inicio, algo básico, vital, imprescindible… ¡necesario! El cuchillo es, en la mayoría de los casos, el utensilio que marca el inicio de la mayoría de nuestras elaboraciones gastronómicas en casa, y en ocasiones, como sucede con el corte del sushi, del carpaccio o del jamón, el cuchillo de cocina es el inicio y el final, es sumamente determinante, es el actor principal, y de sus características, de su estado y de su calidad, depende el resultado final.

  • Características. Cada cuchillo de cocina tiene un fin concreto, y dependiendo del fondo de armario de nuestro set de cuchillos, podremos abordar unas u otras elaboraciones y preparaciones con mayor o menor rigor. Para que nos entiendas, podemos cortar jamón con un cuchillo de chef, pero no lo haremos nunca ni mejor ni más rápido que con un cuchillo jamonero. Dependiendo de la profundidad de nuestra cocina, de los estilos que nos guste abarcar, podemos tener muchos tipos de cuchillos, pero con seis o siete buenos cuchillos tendremos lo esencial: una puntilla, un deshuesador, un cuchillo de chef, un cuchillo de pan, un cuchillo jamonero, un cuchillo de pan con sierra y un cuchillo para queso alveolado. Ya hicimos alusión a los tipos y usos de los cuchillos principales, cuando le dedicamos un artículo a los famosos cuchillos Arcos, una buena elección para cocinas domésticas en términos de calidad y precio.
  • Estado. Un cuchillo debe estar siempre en buen estado, con todas sus partes (filo, hoja y mango) en perfectas condiciones, y sobre todo, bien afilados. Claro está que la calidad de un cuchillo determina su durabilidad, pero también es importante cuidarlos, lavarlos de la forma correcta, guardarlos en un lugar adecuado y seguro, y afilarlos cuando notemos una merma en la capacidad de corte.
  • Calidad. Teniendo en cuenta todo lo que hemos dicho, estamos convencidos de que invertir en unos cuchillos de alta gama, es siempre una decisión acertada. Porque nos van a dar un mejor servicio, porque nos van a durar más, y porque de esta forma, a la larga, estaremos gastando menos tanto en los propios cuchillos, como en su mantenimiento.

Además de unos buenos cuchillos de un buen material y diseño, y de una marca reconocida a ser posible, cuando los elijamos, tendremos que tener en mente también la necesidad de comprar un buen taco de cuchillos, o una barra magnética, o cualquier otro sistema que nos permita tener nuestros cuchillos a mano, de la mejor manera posible; una manta de cuchillos, si vamos a optar por llevarlos con nosotros cuando salgamos fuera de casa; y un afilador de cuchillos doméstico que no nos haga estar dependiendo del ferretero o del afilador en bicicleta que, de vez en cuando, pasa por la puerta de tu casa haciendo sonar su harmónica.

Si cocinas habitualmente (no tienes que ser chef, ni siquiera tienes que considerarte un apasionado de la cocina) y el resultado de tus elaboraciones es importante para ti, convéncete: unos cuchillos de cocina buenos son la base de un plato bueno. Se puede conseguir lo uno sin lo otro, sí, pero es menos probable, es más complicado, es más lento, es peor. En definitiva, dime qué cuchillos estás usando en tu cocina, y te diré cómo estás cocinando.

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