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	<title>Bonastrini Chef</title>
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		<title>Arroz árabe perfumado</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Jan 2012 21:52:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bonastrini Chef</dc:creator>
				<category><![CDATA[Recetas]]></category>

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		<description><![CDATA[Nunca se vio en Barcelona un encierro tan lujoso como el que tuvo que soportar Ahmed Vasif-Efendi en una de las playas situadas al norte de la ciudad, y nunca un reo había conseguido seducir de esta manera a toda &#8230; <a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2012/01/arroz-arabe-perfumado/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2012/01/arrozarabeperfumado.jpg"><img class="alignnone size-large wp-image-317" title="arrozarabeperfumado" src="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2012/01/arrozarabeperfumado-1024x768.jpg" alt="" width="640" height="480" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Nunca se vio en Barcelona un encierro tan lujoso como el que tuvo que soportar Ahmed Vasif-Efendi en una de las playas situadas al norte de la ciudad, y nunca un reo había conseguido seducir de esta manera a toda una ciudad&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Corría el año del señor de 1787 (1201 AH) cuando Abdulhamid I, sultán del la Sublime Puerta, envió una embajada a España a ratificar el <em>Tratado de paz, amistad y comercio</em> entre los imperios otomano y español firmado cinco años antes. Por dicho tratado Carlos III obtenía el apoyo de Turquía contra los piratas de las regencias berberiscas que infestaban las aguas del Mediterráneo, en especial las catalanas y las andaluzas, a cambio de prohibir el paso del estrecho de Gibraltar a las flotas de las potencias que estuviesen en guerra con la Puerta.</p>
<p style="text-align: justify;">El elegido para llevar a cabo una empresa de tal importancia fue Ahmed Vasif-Efendi, que era a la sazón el historiador del imperio y, además, un hábil diplomático, un hombre de un gusto exquisito, y parece que también el titular de una prosa un tanto pomposa, recargada y pretenciosa. Leo en un crónica del <em>Journal Asiatique</em> de junio de 1862 que Vasif-Efendi aceptó con alegría la misión, puesta que ésta halagaba su vanidad y excitaba su tendencia a la observación y al estudio. Así, tras un viaje sin incidentes reseñables, el 9 del mes de schawal de 1201, o lo que es lo mismo, el 29 de julio de 1787 anunciaba a golpe de cañon la arribada de su barco de la flota imperial ante la entrada del puerto de Barcelona.</p>
<p style="text-align: justify;">Como era de esperar teniendo en cuenta su procedencia, un foco endémico de la peste, las autoridades sanitarias del puerto de Barcelona dictaminaron una cuarentena de unos veinticinco días antes admitir al buque y a su tripulación a plática. Ésta, en un principio, se tenía que haber cumplido en el flamante lazareto de Mahón. Las airadas quejas del embajador y las amenazas de volver a Estambul, y llevarse consigo los regalos que llevaba para el Borbón y otros dignatarios, hicieron replantear la situación a las autoridades las cuales, habida cuenta de la destartalado situación en que se encontraba el lazareto de Barcelona, permitieron que Efendi y su séquito acamparan a la turca en una de las playas del norte de la ciudad.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo lujoso del campamento, formado por un conjunto de tiendas entre las cuales destacaba una ricamente adornada llamada la Marquesita, y lo amplio de la comitiva del embajador, compuesto por dos secretarios, seis criados, quince lacayos, un sacerdote, un tesorero, un caballerizo, un mayordomo, un genízaro, un barbero, cinco cocineros, dos reposteros, dos cafeteros, un intérprete, un caballerizo, cuatro músicos y un sacerdote, excitaron, junto con los años de aislamiento del mundo árabe, la curiosidad de los barceloneses, ávidos de refinamiento y exotismo oriental. Rafael d&#8217;Amat, el barón de Maldà, nos cuenta en su <em>Calaix de Sastre</em>, la gran crónica de sociedad de la Barcelona de aquella época, que hombres y mujeres, pobres y ricos, se agolpaban a diario en las inmediaciones de la cuarentena para asistir al espectáculo que representaba la cotidianidad de los reclusos.</p>
<p style="text-align: justify;">Y la verdad es que no era para menos si creemos los informes diarios remitidos a la junta de sanidad. En sus páginas manuscritas, entre los fastidiosos pormenores cuarentenarios relativos a la observancia del reglamento, el autor intercaló episodios de gran interés, como los conciertos del cuarteto que ayudaban a soportar el tedio del encierro, los banquetes que el embajador organizaba a expensas de sus anfitriones, o la celebración de batallas a varazos entre dos facciones de miembros de la comitiva. Actividades, todas, que los barceloneses, siempre tan amantes de la novedad, observaban con un mezcla de asombro y admiración, peregrinando a diario hacia la playa e intercambiando detalles en los salones.</p>
<p style="text-align: justify;">Tan prendados quedaron de Vasif-Efendi y del lujo, la grandeza y el boato que le envolvía que, el 23 de agosto, fecha en la cual la misión diplomática fue puesta en libertad y tenía que realizar su entrada en la ciudad, se agolparon en el camino del lazareto haciendo que el viaje que en circunstancias normales, por la escasa distancia que separaba a éste de la capital, no debía durar más de media hora, durara cinco. Así, la entrada del embajador turco se convirtió en una de las más recordadas en años por los habitantes de Barcelona, asombrados por la opulenta procesión encabezada por el mismo Vasif-Efendi, montado en un hermoso caballo ricamente enjaezado y seguido por los carros que llevaban los regalos destinados al monarca español y el resto de la comitiva, que iba ataviada para la ocasión con ropajes y complementos de ricas telas, pedrerías y metales nobles.</p>
<p>Esta es mi versión de la receta que encontré en un libro titulado <em>La cuisine marocaine</em>, de Soline éditions, y que puede servir tanto de acompañamiento como de plato principal.</p>
<p>para 8 personas</p>
<p><strong>Ingredientes</strong></p>
<ul>
<li>500gr de arroz basmati</li>
<li>un buen pellizco de filamentos de azafrán</li>
<li>2 bastones de canela</li>
<li>3 cucharaditas de comino en grano</li>
<li>4 hojas de laurel</li>
<li>2 cebollas grandes picadas</li>
<li>4 cucharadas soperas de zumo de limón</li>
<li>1/2l de caldo de pollo</li>
<li>200 gramos de uvas pasas</li>
<li>100gr de piñones</li>
<li>aceite de oliva virgen extra</li>
<li>sal y pimienta</li>
</ul>
<p><strong>Preparación</strong></p>
<ul>
<li>Lavar el arroz con agua fría hasta que ésta salga clara.</li>
<li>Dsiponer el azafrán, la canela, el comino y el laurel en una olla de fondo grueso y hacerlas tostar a fuego moderado hasta que desprendan su aroma.</li>
<li>Añadir un chorro de aceite y la cebolla. Cocinar hasta que ésta esté tierna y ligeramente dorada.</li>
<li>Añadir el arroz, el caldo d pollo, el zumo de limón, las pasas, la sal, la pimienta y remover bien.</li>
<li>Llevar a ebullición, cubrir el arroz y dejar hervir a fuego muy suave durante unos 15 minutos o hasta que el arroz haya absorbido todo el líquido.</li>
<li>Dejar reposar varios minutos sin retirar la tapa.</li>
<li>Añadir los piñones, que habremos dorado en aceite durante la ebullición del arroz, mezclar bien y servir.</li>
</ul>
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		<title>Parmigiana de berenjenas</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Dec 2011 23:22:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bonastrini Chef</dc:creator>
				<category><![CDATA[Recetas]]></category>

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		<description><![CDATA[Este verano, en un furioso ataque de herético misticismo cátaro, nos plantamos Ruth y yo en la ciudad de Carcasona, la base de operaciones desde la cual visitaríamos los castillos y abadías de rigor, amén de meternos entre pecho y &#8230; <a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2011/12/parmigiana-de-berenjenas/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2011/12/IMG_6002.jpg"><img class="alignnone size-large wp-image-301" title="IMG_6002" src="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2011/12/IMG_6002-1024x768.jpg" alt="" width="640" height="480" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Este verano, en un furioso ataque de herético misticismo cátaro, nos plantamos Ruth y yo en la ciudad de Carcasona, la base de operaciones desde la cual visitaríamos los castillos y abadías de rigor, amén de meternos entre pecho y espalda algunas de las especialidades típicas de la región, como el celebérrimo <em>cassoulet</em> de Castelnaudary.</p>
<p style="text-align: justify;">Una mañana, de visita por la <em>bastide</em> Saint-Louis, me vino a la cabeza el tema &#8220;Pueblos del mundo extinguios&#8221; de Siniestro Total, un canción pegadiza donde las haya a causa del riff entre verso y verso de la estrofa. La cosa va, más o menos, así:</p>
<p style="text-align: justify;">Ya no hay trilobites en el mar<br />
tirolirolíroló tirolirolirolóooo<br />
en Siberia no queda ni un mamut<br />
tirolirolíroló tirolirolirolóooo<br />
las ballenas desaparecerán<br />
tirolirolíroló tirolirolirolóooo<br />
así que, humano, tan solo quedas tú<br />
tirolirolíroló tirolirolirolóooo</p>
<p style="text-align: justify;">Imagino que nos ha pasado a todos. La canción te posee de tal manera que te impide pensar en ninguna otra cosa. A las dos horas de tirolirolíroló tirolirolirolóooo retumbando, como un mantra rockero, en la cabeza y diversos intentos fallidos de cambiar de canción, le expliqué a Ruth mi situación. Riendo me pregunto cómo  iba aquella otra canción de Siniestro Total, la que también tenía un riff bastante parecido entre los versos de la estrofa. Supongo que la pregunta no tenía mala intención, pero me hundió en la miseria, al menos, dos horas más. No tenía yo bastante con no poder sacarme una canción pegadiza de la cabeza que va ella y me pregunta por otra que se le parece. Así que ya me veis con la cancioncita de marras agobiándome cada vez más e intentando sacar la de &#8220;Bailaré sobre tu tumba&#8221;. A la canción pegadiza se le sumaba el agobio doblado de no acordarte de algo que conoces de sobras.</p>
<p style="text-align: justify;">Y claro:</p>
<p style="text-align: justify;">Te mataré con mis zapatos de claqué<br />
(y aquí en vez del riff que toca aparecía el ya denostado tirolirolíroló tirolirolirolóooo)<br />
te asfixiaré con mi malla de ballet<br />
(mierda, tirolirolíroló tirolirolirolóooo)<br />
te ahorcaré con mi smoking<br />
(tirolirolíroló tiroliroli&#8230; aaaaaaaaaaaarg)</p>
<p style="text-align: justify;">En cierto modo el culpable del estado en que me encontraba era mi amigo Carles, con quien había estado escuchando a Siniestro Total unas semanas antes en una sesión de nostalgia musical patrocinada por Spotify. Estuve, en más de una ocasión, tentado de llamarle para sacarme la angustia de encima, aunque el coste de la llamada internacional me hizo desistir.</p>
<p style="text-align: justify;">Al cabo de un rato, cuando por fin había conseguido olvidarme de todo el asunto, el riff llegó como por arte de birlibirloque: tolirolirololó loliroliroliroló</p>
<p style="text-align: justify;">Os presento una receta clásica del sur de Italia, una de tanta recetas con berenjenas, de esas que tanto se parecen pero que no son lo mismo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ingredientes</strong></p>
<ul>
<li>4 berenjenas grandes cortadas a rodajas a lo largo</li>
<li>salsa de tomate</li>
<li>100gr de queso parmesano rallado</li>
<li>hojas de albahaca</li>
<li>150gr de mozzarella cortada a rodajas</li>
<li>aceite de oliva virgen</li>
<li>sal</li>
</ul>
<p><strong>Preparación</strong></p>
<ul>
<li>Salar las berenjenas y disponerlas en un colador con un peso encima durante una hora. Pasarlas por agua y secarlas.</li>
<li>Freír las berenjenas en abundante aceite hirviendo y eliminar el exceso de aeite sobre papel absorbente. Si se desea una versión menos grasienta se pueden pintar de aceite con una brocha de silicona y hornear a 180ºC hasta que empiecen a adquirir un color dorado.</li>
<li>En un molde para horno colocar una ligera capa de tomate, una de berenjenas, otra ligera de tomate, mozzarella, albahaca y parmesano. Continuar hasta que se acaben las berenjenas y hornear a 200ºC durante unos 25 minutos.</li>
<li>Sacarla del horno dejarla entibiar, desmoldarla y servir.</li>
</ul>
<p><span style="color: #640000; font-family: arial; font-size: x-small;"> </span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Costillas de cerdo con castañas</title>
		<link>http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2011/11/costillas-de-cerdo-con-castanas/</link>
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		<pubDate>Sun, 13 Nov 2011 22:54:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bonastrini Chef</dc:creator>
				<category><![CDATA[Recetas]]></category>

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		<description><![CDATA[El otro día íbamos mi amigo Pedro y yo en el metro a presenciar la lectura de la tesis de máster de Manolo. Estábamos charlando, entre otras cosas, del mal efecto que producen aquellas personas que, en un establecimiento público, &#8230; <a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2011/11/costillas-de-cerdo-con-castanas/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2011/11/mobil-050.jpg"><img class="alignnone size-large wp-image-288" title="mobil 050" src="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2011/11/mobil-050-1024x574.jpg" alt="" width="640" height="358" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">El otro día íbamos mi amigo Pedro y yo en el metro a presenciar la lectura de la tesis de máster de Manolo. Estábamos charlando, entre otras cosas, del mal efecto que producen aquellas personas que, en un establecimiento público, se dirigen a los empleados con los auriculares puestos en los oídos y con la música a toda mecha. Como dos ancianos malhumorados nos quejábamos de las confusiones que provocan y de lo molestos y cansinos que suelen ser estos especímenes urbanos tan en boga en los últimos tiempos. Justo en el momento en que ya estábamos empezando a cruzar aquella difusa línea que separa la crítica del ensañamiento, entró en nuestro vagón una parejita de no tan jovencitos cogidos de la mano y armados con sendos pares de auriculares de esos grandotes que llevan de un tiempo a esta parte los modernillos. Pedro puso cara de resignado y a mí me vino a las mientes la famosa magdalena de Proust y los recuerdos que fue capaz de evocar.</p>
<p style="text-align: justify;">Me imaginé a los dos melómanos con sesenta años más. A ella, de repente, se le ilumina la cara y le dice a su amado: está sonando nuestra canción. Él asiente con un semblante que expresa tanto desesperación como estupefacción. A estas alturas y con noventa años a las espaldas ya poco importa cual fuera su canción, me refiero a la de ellos, si es que nunca la hubo. El anciano no puede reprimir una lágrima pensando en toda una vida de pareja con los recuerdos desfasados, esa primera cita, esa petición de matrimonio, ese viaje a donde fuera, esas tardes de domingo, esa multitud de recuerdos inexorablemente sujetos  a una doble banda sonora en la que cualquier atisbo de cruce de caminos es solamente una posibilidad remota.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta receta, que ha preparado mi suegra siguiendo una receta familiar, es de aquellas que te hacen recordar la fiesta de la castañada y los primeros fríos.</p>
<p style="text-align: justify;">para 4 personas</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ingredientes</strong></p>
<ul>
<li>1kg de costilla de cerdo</li>
<li>400gr de castañas asadas y peladas</li>
<li>2 cebollas hermosas picadas</li>
<li>2 tomates grandes muy maduros rallados</li>
<li>2 ajos picados</li>
<li>1 chorrito de jerez</li>
<li>1/4 de litro de caldo</li>
<li>1 vasito de anís</li>
<li>aceite de oliva virgen</li>
<li>sal</li>
<li>pimienta</li>
</ul>
<p><strong>Preparación</strong></p>
<ul>
<li>Salpimentar las costillas i freírlas en una cacerola ancha<strong>.</strong></li>
<li>Retirar las costillas y reservarlas.</li>
<li>Sofreír la cebolla y el ajo en el mismo aceite de las costillas a fuego moderado hasta que cojan color.</li>
<li>Agregar el tomate rallado y dejar confitar lentamente.</li>
<li>Añadir las costillas, el jerez y el caldo. Tapar y dejar cocer muy lentamente durante, al menos, 3/4 de hora.</li>
<li>Agregar las castañas y el anís. Tapar y dejar cocer hasta que las castañas empiecen a deshacerse pero sin dejar que se convierta en un puré.</li>
<li>Servir caliente.</li>
</ul>
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		</item>
		<item>
		<title>Costillas de cerdo con salsa barbacoa china</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Nov 2011 16:06:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bonastrini Chef</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[A partir de los años cincuenta el geógrafo sueco Torsten Hägerstrand y sus colegas de la Universidad de Lund publicaron sus famosos trabajos sobre la difusión espacial de las innovaciones. Simplificando mucho se puede afirmar que existen dos siguientes tipos &#8230; <a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2011/11/costillas-de-cerdo-con-salsa-barbacoa-china/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2011/11/IMG_5701.jpg"><img class="alignnone size-large wp-image-280" title="IMG_5701" src="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2011/11/IMG_5701-1024x770.jpg" alt="" width="640" height="481" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">A partir de los años cincuenta el geógrafo sueco Torsten Hägerstrand y sus colegas de la Universidad de Lund publicaron sus famosos trabajos sobre la difusión espacial de las innovaciones. Simplificando mucho se puede afirmar que existen dos siguientes tipos de difusión. En primer lugar tenemos la difusión por expansión, llamada coloquialmente difusión en forma de mancha de aceite, y sus dos maneras de producirse, por contagio (sobran los comentarios) o jerárquicamente. En segundo lugar tenemos la difusión por reubicación, en el que los elementos o fenómenos que se difunden se desplazan a nuevas áreas.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1869 el Pacific Railroad llegó finalmente a San Francisco. En la construcción de esta línea férrea tuvieron una gran importancia los trabajadores chinos. En un primer momento se reclutó a chinos que ya residían en California, ya fueran desertores de la fiebre del oro o trabajadores de las lavanderías o los restaurantes de San Francisco. Más tarde, esta mano de obra barata se importó directamente desde la China para colaborar en la ímproba tarea que uniría el Atlántico con el Pacífico salvando barreras naturales de la importancia de Sierra Nevada a base de pico, pala y pólvora.</p>
<p style="text-align: justify;">La hipótesis puede sonar descabellada, pero imaginemos por unos momentos que las famosas costillas de cerdo a la barbacoa, que gozan de tan merecida fama en los Estados Unidos, tuvieran tuvieran como origen una versión china de las mismas. Así, se podría decir que, teniendo como punto de entrada el puerto de San Francisco, la receta se diseminó por este vasto país en un proceso que combinaría la difusión por expansión y por reubicación. Este proceso de difusión se hubiera producido siguiendo en eje del camino de hierro abarcando, con el tiempo, la mayor parte del territorio de la federación. Aceptada esta primera hipótesis, más que plausible aunque dificilmente demostrable, se plantea una nueva incógnita relacionada con la evolución de la receta hasta su configuración actual. Una explicación perfectamente aceptable sería la adaptación de la receta a los ingredientes locales lo que, de hecho, nos da una multitud variaciones sobre la receta original.</p>
<p style="text-align: justify;">No puedo evitar la tentación de pensar en que Kwai Chang Caine, el <em>Pequeño Saltamontes</em> de la serie Kung Fu interpretado por David Carradine, pudiera tener algo que ver en toda esta historia. A lo mejor sus sufridos compatriotas que trabajaban de peón en la construcción de la ferrovía solamente desempeñaran un papel de mera comparsa en el proceso de difusión de la receta. Quizá el verdadero secreto tuviera algo que ver con la búsqueda del hermanastro por el salvaje oeste. Quién sabe si esa inescrutable mirada, solamente superada por la de Lee Van Cleef, escondía el quebrantamiento del precepto de no comer cerdo. ¿Podría ser que ese alumno aventajado del ciego Maestro Po y del Maestro Kan estuviera faltando a la observancia de sus votos para mantener vivo el recuerdo de la receta familiar? ¿Sería posible que, recuperados los lazos familiares, se produjera el sincretismo entre las dos tradiciones culinarias?</p>
<p style="text-align: justify;">para 4 personas</p>
<p><strong>Ingredientes</strong></p>
<ul>
<li>1kg de costillas de cerdo cortadas en trozos de unos 8 cm</li>
<li>2 cucharadas de raíz de jengibre fresco rallada</li>
<li>6 chalotes bien picados</li>
<li>4 cucharadas soperas de salsa de soja</li>
<li>2 cucharadas soperas de salsa hoisin</li>
<li>1 cucharada de té de azúcar</li>
<li>2 cucharadas de jerez seco</li>
<li>sal</li>
<li>pimienta</li>
<li>aceite de oliva</li>
</ul>
<p><strong>Preparación</strong></p>
<ul>
<li>Hervir las costillas en una olla grande con agua salada durante cuatro minutos y escurrir.</li>
<li>Calentar el aceite en una cacerola grande apta para el hormo y saltear el cerdo durante tres minutos.</li>
<li>Agregar los chalotes y el jenjibre y saltear durante dos minutos más.</li>
<li>Agregar la salsa de soja, la salsa hoisin, el azúcar y la pimienta y saltear durante 30 segundos más.</li>
<li>Agregar un chorrito de agua (cuatro cucharadas soperas), remover y tapar.</li>
<li>Cocer durante una hora y cuarto en el horno que habremos precalentado a 160ºC.</li>
<li>Destapar y añadir el jerez.</li>
<li>Pasar las costillas a una bandeja para horno reservando la salsa en una cacerolita.</li>
<li>Dorar las costillas en el horno a 200ºC durante unos 10 minutos.</li>
<li>Si la salsa es muy espesa se puede rebajar con un chorrito de caldo de pollo. Si es demasiado clara se puede reducir.</li>
<li>Cuando las costillas estén doradas servirlas junto con la salsa.</li>
</ul>
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		</item>
		<item>
		<title>Pasta &#8216;ncasciata</title>
		<link>http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2011/09/pasta-ncasciata/</link>
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		<pubDate>Wed, 28 Sep 2011 22:27:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bonastrini Chef</dc:creator>
				<category><![CDATA[La receta de pasta de la semana]]></category>
		<category><![CDATA[Recetas]]></category>
		<category><![CDATA[berenjena]]></category>
		<category><![CDATA[salsa de tomate]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://admin.cocina.es/blogs/bonastrini/?p=268</guid>
		<description><![CDATA[Una de las mayores enseñanzas que sacamos de El péndulo de Foucault o El cementerio de Praga, los dos libros que Umberto Eco ha dedicado a las grandes conspiraciones para hacerse con el poder mundial, es que si quieres que &#8230; <a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2011/09/pasta-ncasciata/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2011/09/IMG_5689.jpg"><img class="alignnone size-large wp-image-272" title="IMG_5689" src="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2011/09/IMG_5689-1024x768.jpg" alt="" width="640" height="480" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Una de las mayores enseñanzas que sacamos de <em>El péndulo de Foucault</em> o <em>El cementerio de Praga</em>, los dos libros que Umberto Eco ha dedicado a las grandes conspiraciones para hacerse con el poder mundial, es que si quieres que una conspiración se convierta en realidad solamente tienes que inventarla. Es más, cuanto más descabellada sea ésta más visos de credibilidad tendrá. Según parece, poco se ocuparon de cuestiones relacionadas con la pasta los templarios, los Rosacruz, el Sionismo internacional, José Balsamo, Cagliostro, los condes Saint Germain o el de Montecristo, la masonería, Adolf Hitler, Walt Disney, los cátaros o Martín Lutero, pero a mí me huele el hecho de no haber encontrado esta espectacular receta de pasta típicamente siciliana en la carta de ningún restaurante de fuera de la isla, y más aún siendo una de las recetas preferidas del famoso comisario Montalbano. ¿No oléis ni un leve tufillo de conspiración en todo ello?</p>
<p><strong>Ingredientes</strong></p>
<ul>
<li>500gr de macarroncitos</li>
<li>200gr de tuma o caciocavallo fresco cortado en lonchas (en su defecto se puede utilizar cualquier tipo de queso fresco, como la mozzarella)</li>
<li>200gr de carne de cerdo picada</li>
<li>salsa de tomate natural en abundancia</li>
<li>medio vaso de vino blanco seco</li>
<li>100gr de mortadela cortada a daditos</li>
<li>2 huevos cocidos cortados a dados</li>
<li>un puñado de hojas de albahaca</li>
<li>3 berenjenas hermosas en rodajas</li>
<li>100gr de queso pecorino rallado</li>
<li>aceite de oliva</li>
<li>sal</li>
<li>pimienta</li>
<li>mantequilla</li>
<li>pan rallado</li>
</ul>
<p><strong>Preparación</strong></p>
<ul>
<li>Salpimentar la carne picada y freír hasta obtener un color dorado, añadir entonces cuatro cucharadas soperas de tomate y el vino.</li>
<li>Cocer a fuego moderado hasta la evaporación del líquido. Reservar.</li>
<li>Freír en abundante aceite las rodajas de berenjena.</li>
<li>Cuando tengan un color ligeramente dorado pasarlas a un papel absorbente para retirar el exceso de aceite.</li>
<li>Cocer la pasta al dente siguiendo las instrucciones del fabricante.</li>
<li>Agregar a las pasta unas 25 cucharadas soperas de salsa de tomate frito, mezclar y reservar.</li>
<li>Untar una fuente apta para el horno con mantequilla y espolvorear con pan rallado.</li>
<li>Disponer una capa de macarroncitos en la fuente, luego cubrir con la mitad de la carne picada, del queso tuma (o el queso elegido), del huevo duro, de la mortadela y de las hojas de albahaca.</li>
<li>Cubrir con una capa de rodajas de berenjena fritas.</li>
<li>Cubrir con otra capa de todos los ingredientes en el mismo orden.</li>
<li>Untar la segunda capa de berenjenas con salsa de tomate.</li>
<li>Introducir la fuente en el horno precalentado a 220ºC y dejar cocer durante 20 minutos.</li>
<li>Cubrir la fuente con el queso rallado y unos trocitos de mantequilla y mantenerla en el horno hasta obtener una costra dorada.</li>
</ul>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Croquetas de risotto</title>
		<link>http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2011/09/croquetas-de-risotto/</link>
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		<pubDate>Fri, 23 Sep 2011 14:34:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bonastrini Chef</dc:creator>
				<category><![CDATA[Recetas]]></category>
		<category><![CDATA[croquetas]]></category>
		<category><![CDATA[huevo]]></category>
		<category><![CDATA[pan rallado]]></category>
		<category><![CDATA[parmesano]]></category>
		<category><![CDATA[risotto]]></category>

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		<description><![CDATA[No puedo soportar que se tire comida, es algo que me pone muy nervioso, que me provoca un dolor casi físico. Se trata de un rasgo de mi carácter que se formó en mi niñez, en el comedor del colegio &#8230; <a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2011/09/croquetas-de-risotto/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2011/09/croquetasderisotto1.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-260" title="croquetasderisotto" src="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2011/09/croquetasderisotto1.jpg" alt="" width="1022" height="768" /></a>No puedo soportar que se tire comida, es algo que me pone muy nervioso, que me provoca un dolor casi físico. Se trata de un rasgo de mi carácter que se formó en mi niñez, en el comedor del colegio de monjas, las cuales me obligaban a comer hasta el último bocado de lo que me ponían en el plato. Aún recuerdo con desasosiego aquellas lentejas (para las que no valía lo de &#8220;si no las tomas las dejas&#8221;) con mucho arroz y escaso chorizo, aquellas milanesas de ternera delgadas como un papel de fumar y repletas de nervios y grasaza, o aquellas tajadas de melón que intentaba hacer desaparecer reduciéndolas a estado líquido con el cuchillo y el tenedor. Aunque admito que alguna vez el alimento de marras desapareció por la ventana, con la consiguiente bronca y castigo al ser descubierta la fechoría, o por el método menos eficiente consistente en aplastar el elemento nauseabundo entre dos platos e intentar que la guardiana del comedor no se diera cuenta, lo que pasaba menos a menudo de lo deseado. De todos modos, esta opción siempre era el último recurso, antes siempre intentaba el trueque con mis compañeros de mesa o los de las mesas contiguas (te cambio unas judías estofadas por un pollo al ajillo o una &#8220;mierdura&#8221; por unas hamburguesas), lo que nos ayudó a hacer los primeros pinitos en el mundo del comercio y los negocios.</p>
<p style="text-align: justify;">Me las sabía todas, sí, pero las monjitas, superando siempre mis expectativas, mostraban siempre una actitud de pertinaz vigilancia que, bastante a menudo, dejaba al descubierto las tretas que imaginaba con mis compinches de comedor. Esto me hizo pasar horas y horas en el comedor vacío comiendo rancho espachurrado y perdiéndome el partidillo de después de comer (visto con la perspectiva de la edad, esto de jugar a baloncesto justo después de comer me parece una cafrada). El caso es que, al final de la partida de la escolarización, el marcador acabó con ventaja para las monjitas, las cuales, como la gota malaya, me marcaron a fuego esta aversión a dejar restos en el plato, este amor al plato vacío y bien rebañado que tanto han sufrido mis michelines.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que ahí va un plato para aprovechar las sobras del risotto ya que, tal como están las cosas, no se puede tirar nada.</p>
<p><strong>Ingredientes</strong></p>
<ul>
<li>Restos de risotto de la      comida (más o menos 1 ración)</li>
<li>1 huevo batido</li>
<li>100gr de parmesano rallado</li>
<li>pan rallado</li>
<li>aceite de oliva</li>
</ul>
<p><strong>Preparación</strong></p>
<ul>
<li>Mezclar el risotto, el      huevo y el parmesano.</li>
<li>Formar pequeñas croquetas,      empanarlas y freírlas en una sartén a fuego medio.</li>
<li>Pasarlas por papel absorbente      y servir.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Spaghetti con anchoas, tomatitos y rúcola</title>
		<link>http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2011/09/spaghettianchoastomatitosyrucola/</link>
		<comments>http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2011/09/spaghettianchoastomatitosyrucola/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 18 Sep 2011 23:20:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bonastrini Chef</dc:creator>
				<category><![CDATA[La receta de pasta de la semana]]></category>
		<category><![CDATA[Recetas]]></category>

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		<description><![CDATA[Con no poca razón algunos allegados me han hecho observar amablemente, vamos, que se han quejado, de que últimamente ha bajado la proporción entre texto y la receta y reclaman más de lo primero y menos de lo segundo. Tengo &#8230; <a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2011/09/spaghettianchoastomatitosyrucola/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2011/09/spaghettirucolaanchoastomatitos.jpg"><img class="alignnone size-large wp-image-241" title="spaghettirucolaanchoastomatitos" src="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2011/09/spaghettirucolaanchoastomatitos-1024x768.jpg" alt="" width="640" height="480" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Con no poca razón algunos allegados me han hecho observar amablemente, vamos, que se han quejado, de que últimamente ha bajado la proporción entre texto y la receta y reclaman más de lo primero y menos de lo segundo. Tengo que admitir que estoy vago y, al mismo tiempo, sobrepasado por el trabajo. Pensad que, por poner un ejemplo, a partir de mañana tengo a unos 270 alumnos a mi cargo, lo que no deja de ser un agobio solamente de pensarlo. Por eso pido comprensión y clemencia. Ya me gustaría a mí poder estar más por el asunto de escribir historias que dieran brillo a las recetas, recopilando información y construyendo el texto. Ya me gustaría, pero me tengo que dedicar en cuerpo y alma a esta gran salsa boloñesa en que se está convirtiendo la universidad europea en estos tiempos de crisis. Así que, amigos, apiadaos de un pobre profesor con pretensiones gastronómicoliterarias que no puede con su alma y que bastante trabajo tiene con ir tirando adelante a sus churumbeles (me refiero a los dos que son de mi sangre y no a los 270 restantes). Ya vendrán las historias bonitas con emoción, intriga y giro inesperado en el último momento, o las eruditas y brillantes disertaciones tan bien traídas y mejor expuestas, o, incluso, las desternillantes ocurrencias cargadas de profundidad existencial, ya vendrán. Mientras tanto disfrutad de las recetas, que tampoco están mal.</p>
<p style="text-align: justify;">para 4 personas</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Ingredientes</strong></p>
<ul style="text-align: left;">
<li>500gr de spaghetti</li>
<li>4 dientes de ajo picados 	gruesamente</li>
<li>16 filetes de anchoa</li>
<li>40 tomates cherry cortados por la 	mitad</li>
<li>28 aceitunas negras</li>
<li>120gr de hojas de rúcola</li>
<li>2 guindillitas</li>
<li>sal</li>
<li>pimienta</li>
<li>aceite de oliva virgen</li>
</ul>
<p style="text-align: left;"><strong>Preparación</strong></p>
<ul>
<li style="text-align: left;">En una sartén grande sofreír el 	ajo picado con un buen chorro de aceite.</li>
<li style="text-align: left;">Añadir las guindillas 	desmenuzadas y los filetes de anchoa.</li>
<li style="text-align: left;">Al cabo de dos minutos agregar los 	tomatitos y las aceitunas y saltear a fuego medio alto durante tres 	minutos más.</li>
<li style="text-align: left;">Mientras hemos cocido las pasta al 	dente siguiendo las indicaciones del fabricante.</li>
<li style="text-align: left;">Mezclar la pasta con la salsa y 	agregar las hojas de rúcola sin dejar de mezclar.</li>
<li>
<p style="text-align: left;">Servir inmediatamente.</p>
</li>
</ul>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Risotto de manzana y panceta</title>
		<link>http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2011/09/risotto-de-manazana-y-panceta/</link>
		<comments>http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2011/09/risotto-de-manazana-y-panceta/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 14 Sep 2011 21:10:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bonastrini Chef</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Va una de esas recetas que mezclan lo dulce y lo salado, como los famosos rollitos de bacon con dátil de los que me había hartado en el pica-pica de más de un bodorrio. Desde hace unos años, esos interesantes &#8230; <a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2011/09/risotto-de-manazana-y-panceta/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2011/09/IMG_56282.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-232" title="IMG_5628" src="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2011/09/IMG_56282.jpg" alt="" width="1022" height="768" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Va una de esas recetas que mezclan lo dulce y lo salado, como los famosos rollitos de bacon con dátil de los que me había hartado en el pica-pica de más de un bodorrio. Desde hace unos años, esos interesantes bocados han desaparecido de los ágapes nupciales, lo que a mí me provoca sentimientos contrapuestos, pero, ¿qué le vamos a hacer? Renovarse o morir, siempre nos quedarán los sucedáneos como el que presento, más suave y digerible.</p>
<p>para 4 personas</p>
<p><strong>Ingredientes</strong></p>
<ul>
<li>400gr de arroz bomba</li>
<li>1,5l de caldo de pollo</li>
<li>200gr de panceta curada cortada a pequeños cubos</li>
<li>2 manzanas golden cortadas a cubos del tamaño de la panceta</li>
<li>1 manzana golden rallada</li>
<li>1 cebolla grande picada</li>
<li>1 copa de sidra natural</li>
<li>100gr de parmesano rallado</li>
<li>mantequilla</li>
<li>aceite de oliva</li>
<li>sal</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Preparación</strong></p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">En una sartén, saltear a fuego fuerte los cubos de manzana en una mezcla de aceite y mantequilla. Cuando estén dorados, retirarlos, salarlos y reservarlos.</li>
<li style="text-align: justify;">En la grasa sobrante hacer lo mismo con los cubos de panceta curada.</li>
<li style="text-align: justify;">Verter la grasa sobrante en una olla, añadir, si es necesario, un poco más de mantequilla, agregar la cebolla picada, salar y dejar pochar.</li>
<li style="text-align: justify;">Cuando esté translúcida añadir la manzana rallada y dejar cocer.</li>
<li style="text-align: justify;">Cuando la mezcla de manzana y cebolla esté cocida añadir el arroz y cocerlo durante dos minutos sin dejar de remover.</li>
<li style="text-align: justify;">Subir la temperatura y verter la copa de sidra. Sin dejar de remover, esperar a que se evapore el líquido.</li>
<li style="text-align: justify;">Bajar el fuego e ir echando el caldo de pollo, que mantendremos caliente en una olla aparte, cacito a cacito hasta que se acabe el líquido o el arroz esté casi cocido.</li>
<li style="text-align: justify;">Agregar un poco de mantequilla, el parmesano, la panceta y la manzana y mezclar.</li>
<li style="text-align: justify;">Tapar la cacerola, dejar reposar cinco minutos fuera del fuego y servir.</li>
</ul>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Fusili con calabacin, panceta y aceitunas</title>
		<link>http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2011/09/fusili-con-calabacin-panceta-y-aceitunas/</link>
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		<pubDate>Sat, 10 Sep 2011 20:03:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bonastrini Chef</dc:creator>
				<category><![CDATA[La receta de pasta de la semana]]></category>
		<category><![CDATA[Recetas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://admin.cocina.es/blogs/bonastrini/?p=211</guid>
		<description><![CDATA[Después del parón veraniego (me excuso por los dos mesazos de vacaciones sin publicar ni una receta) vuelvo a la carga con las pilas cargadas y con unas cuantas ideas nuevas. Me he propuesto publicar, aparte de las usuales, una &#8230; <a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2011/09/fusili-con-calabacin-panceta-y-aceitunas/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2011/09/IMG_5668-copia.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-220" title="IMG_5668 - copia" src="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2011/09/IMG_5668-copia.jpg" alt="" width="1023" height="768" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Después del parón veraniego (me excuso por los dos mesazos de vacaciones sin publicar ni una receta) vuelvo a la carga con las pilas cargadas y con unas cuantas ideas nuevas. Me he propuesto publicar, aparte de las usuales, una receta de pasta cada semana. Mientras estoy escribiendo me voy planteando si es realmente necesario y después de reflexionar un rato creo que sí. Lo que me propongo es ir presentando, ya aviso que sin ningún orden, tanto recetas clásicas de pasta como las que voy inventándome en casa o viendo en otros lugares. Pienso que es una buena manera de dar ideas sobre cómo preparar este alimento de modos diferentes para aquellos ya estén cansados de las socorridas carbonara o boloñesa. Además, me lo planteo como un reto ya que la obligación que me impongo me va a estimular la imaginación. y eso no es todo, acepto también el reto de pensar una receta si me proponéis un ingrediente. Así que, sin más dilación, demos paso a la receta que, en este caso, es de cosecha propia.</p>
<p style="text-align: justify;">para 4 personas</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ingredientes</strong></p>
<ul>
<li>500gr de fusili</li>
<li>4 calabacines pequeños o dos de medianos cortados a daditos</li>
<li>200gr de panceta curada cortada a daditos un poco menores</li>
<li>2 dientes de ajo picados</li>
<li>1 guindillita seca</li>
<li>28 aceitunas negras</li>
<li>20 cucharadas soperas de salsa de tomate frito casera</li>
<li>1 copa de vino blanco seco</li>
<li>aceite de oliva virgen extra</li>
<li>sal</li>
<li>pimienta</li>
</ul>
<p><strong>Preparación</strong></p>
<ul>
<li style="text-align: left;">En una sartén saltear los daditos de calabacín sin sal, con un chorrito de aceite y a fuego fuerte hasta dorarlos. Retirarlos de la sartén, salarlos y reservarlos.</li>
<li style="text-align: left;">En la misma sartén saltear los daditos de panceta curada hasta dorarlos. Reservarlos.</li>
<li style="text-align: left;">Poner a hervir la pasta en abundante agua salada suiguiendo las instrucciones del fabricante.</li>
<li style="text-align: left;">Freír el ajo en el aceite sobrante a fuego medio, agregar la guindillita desmenuzada, las aceitunas negras y el tomate frito.</li>
<li style="text-align: left;">Al cabo de un minuto añadir el vaso de vino blanco, mezclar bien con una cuchara de madera y dejar reducir.</li>
<li style="text-align: left;">Colar la pasta cuando esté cocida y agregarla a la sartén.</li>
<li style="text-align: left;">Mezclar bien hasta que quede completamente impregnada.</li>
<li style="text-align: left;">Agregar la panceta y el calabacín, mezclar bien y servir.</li>
</ul>
<p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Codornices en escabeche con aroma vietnamita</title>
		<link>http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2011/07/codornices-en-escabeche-con-aroma-vietnamita/</link>
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		<pubDate>Wed, 13 Jul 2011 14:44:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bonastrini Chef</dc:creator>
				<category><![CDATA[Recetas]]></category>
		<category><![CDATA[anís estrellado]]></category>
		<category><![CDATA[canela]]></category>
		<category><![CDATA[cebolla]]></category>
		<category><![CDATA[Codornices]]></category>
		<category><![CDATA[escabeche]]></category>
		<category><![CDATA[gengibre]]></category>
		<category><![CDATA[pimienta]]></category>
		<category><![CDATA[Vietnam]]></category>
		<category><![CDATA[vinagre]]></category>
		<category><![CDATA[vino blanco]]></category>

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		<description><![CDATA[Por muchas vueltas que le dé, no consigo llegar a una conclusión sobre el tema de las palomas y la música. No se trata de una inquietud que venga dada por un repentino interés ornitológico, dios nos guarde, sino más &#8230; <a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/2011/07/codornices-en-escabeche-con-aroma-vietnamita/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2011/07/IMG_5147.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-195" title="Codornices en escabeche con aroma vietnamita" src="http://www.cocina.es/blogs/bonastrini/wp-content/uploads/2011/07/IMG_5147.jpg" alt="" width="1600" height="1200" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Por muchas vueltas que le dé, no consigo llegar a una conclusión sobre el tema de las palomas y la música. No se trata de una inquietud que venga dada por un repentino interés ornitológico, dios nos guarde, sino más bien por todo lo contrario. Todos conocemos el método repelente de palomas, y demás aves que rondan por nuestras urbes, que consiste en colgar un CD de un hilo en los salientes de los tejados y que suelen utilizar, en general, los propietarios de terrazas para evitar que éstas acaben llenas de excrementos de estos plumíferos tan bien ponderados por unos cuantos románticos y pacifistas como execrados por la gran mayoría de mortales urbanitas.</p>
<p style="text-align: justify;">Hace unos meses, mi suegra nos explicaba el problema que tiene con las palomas en su apartamento y yo, ni corto ni perezoso y haciéndome el entendido, le recomendé el famoso método del CD. Mientras volvía a casa me asaltaron las traicioneras dudas. ¿Quién me mandaba a mí inmiscuirme en tales asuntos? Cuelga unos CDs en la terraza, le había dicho. Si, listo, pero ¿cuáles? Me hice pasar la ansiedad a base de tinto de verano y de repetirme, como un mantra, que la lógica nos traería la respuesta.</p>
<p style="text-align: justify;">Veamos, en primer lugar conviene saber si el caso es que les gusta la música o no. Si no les gustara la música el asunto se zanjaría con cualquier disco, como más estridente mejor. El problema vendría, pues, en el caso de gustarles la música. Ahí el abanico de posibilidades se torna casi infinito y plantea múltiples cuestiones:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><em>¿Les      gusta cualquier tipo de músico o solamente música seleccionada?</em> Si les gustara cualquier      tipo de música estamos perdidos, tendríamos que ir haciendo pruebas con      diferentes discos hasta encontrar la combinación adecuada. En el caso      contrario se tendría que descartar de las lista de compactos colgables      cualquiera de las posibles canciones susceptibles de agradar a estos      seres. Se me ocurre que podríamos añadir a la lista de discos prohibidos      todos los que contengan alusiones encomiásticas a su ontología colombácea,      por ejemplo: <em>Paloma brava</em> de Rocío Jurado, <em>Paloma mía </em>de      Silvio Rodríguez o el clásico mariachi <em>Paloma querid</em>a<em>.</em></li>
<li><strong><em>¿</em></strong><em>Hay canciones que les      acojonan</em>?      Ahí la cosa está bastante clara, hay que buscar canciones que hablen de      cosa que les puedan asustar. Supongo que funcionaría cualquiera de los      Eagles o canciones como <em>Mil gaviotas</em> de Duncan Dhu (esta imagen me      acojona incluso a mí, supongo que a una simple paloma aún más).</li>
<li><em>¿Les      gustará la canción de Los pajaritos?</em> No tengo ni idea, si alguien quisiera      alejarme de su terraza le funcionaría perfectamente, pero no sé qué pensar      sobre las palomas.</li>
<li><em>¿Qué      debemos pensar del hit </em>Gavilán o paloma<em>?</em> ¿Lo encontrarán      hortera y les repelerá o, al contrario, lo consideran una canción molona?</li>
<li><em>¿Qué      pasa con el </em>Cucurrucucú      paloma<em>? </em>¿Les deprimirá hasta la muerte?</li>
<li><em>¿Les      gustará el </em>Do      the Funky Chicken<em> de Rufus Thomas?</em></li>
<li><em>¿Los      CDs pueden ser grabados o tienen que ser originales?</em></li>
<li><em>¿Pueden      venir los de la SGAE a cobrar derechos de autor por las canciones      seleccionadas?</em></li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Bueno, paro porque la lista sería interminable. Al final tenemos más preguntas que respuestas, a mi suegra con el problema de las palomas sin solucionar y yo, como de costumbre, haciéndome el chulito y metiéndome en camisas de once varas y opinando sobre cualquier cosa. Supongo que lo mejor será no hablar más del tema en los encuentros familiares y esperar que el tema se solucione por si mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Hablando de palomas, bueno, de codornices (cada vez las asociaciones que hago son más patilleras), os propongo un escabeche al que he añadido una combinación de especias de inspiración vietnamita.</p>
<p style="text-align: justify;">para 4 personas</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ingredientes</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>8 codornices enteras y      limpias.</li>
<li>2 cebolletas cortadas en      juliana</li>
<li>4 ajos enteros pelados</li>
<li>3 cm de raíz de jengibre      cortada en trozo grandes</li>
<li>1 puñado de anís      estrellado</li>
<li>1 pellizco de granos de      pimienta</li>
<li>2 bastones de canela</li>
<li>1 pellizco de hojas de      cilantro</li>
<li>1/2 vaso de aceite de      oliva virgen</li>
<li>1/2 vaso de vino blanco</li>
<li>1/2 vaso de vinagre de      vino blanco u otro vinagre suave</li>
<li>sal</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>Preparación</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Salar las codornices y      freír en una cazuela hasta que estén doraditas.</li>
<li>Retirar a un plato de      servicio y, en el mismo aceite y a fuego suave, rehogar los ajos y las      especias durante dos minutos.</li>
<li>Agregar la cebolla y pocharla.</li>
<li>Añadir las codornices,      subir el fuego, añadir el vinagre y el vino y llevar a ebullición.</li>
<li>Cocer el conjunto a fuego      suave unos 20 minutos. Girar las codornices al menos una vez durante la      cocción final.</li>
<li>Dejar enfriar a temperatura      ambiente.</li>
<li>Servir a temperatura      ambiente al día siguiente.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
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